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CARTA ABIERTA A UN MOTORISTA DE LA GUARDIA CIVIL DE TRÁFICO

Del correo electrónico:

Carta abierta a un motorista de la Guardia Civil de Tráfico.

Siempre he sido ferviente admirador de la Guardia Civil Siempre he creído en su labor abnegada y solidaria en esas carreteras y playas de Dios pero últimamente y dada mi labor de constante ir y venir por las carreteras durante más de treinta años, he constatado un hecho peculiar y es el de la prepotencia y chulería de esta nue­va generación de guardias civiles que h asta ahora solo había detectado en los policías locales. Debe ser que estas nuevas generaciones de servidores del Estado no se han dado cuenta aún, posiblemente dada su juventud, que somos el pueblo soberano el que con nuestros impuestos, por cierto cada día más altos, pagamos sus sueldos. Y a qué viene todo esto, se preguntarán, será una pataleta por alguna multa o algo similar. Pues sí y no. Verán, tras muchos años ejerciendo una labor social como es la de enseñar a conducir al personal me jode que un joven de uniforme verde con botas lustrosas y el pelo cortito se baje de una BMW con las que, a pesar de darnos constantemente la tabarra con la velocidad, van a velocidades de vértigo (a ellos no los multan. obviamente) y no me deje ni darle una explicación. Estos motoristas de arma al cincho se creen cowboys modernos pero que en vez de ayudar y servir se dedican a multar y multar. Pero ojo, no me mal interpreten, la labor de la Benemérita es magnífica. Creo que a nivel de vigilancia, desarticulación de mafias, etc. está a igual o mejor nivel que cualquier otra europea pero…en la carretera la cosa varía mucho. No se puede tratar a un trabajador de autoescuela cuyo único delito ha sido el de olvidarse en un momento puntual de poner la “L” azul en su coche, con un conductor borracho. Hay delitos y delitos y en la mayoría de los casos con una simple advertencia, su misión como servidores del pueblo quedaría mejor reconocida y más agradecida. Pero hay que recaudar…que estamos en crisis.

Aún así y reconociendo mi despiste y haciéndome cargo de la multa correspondiente que pagaré religiosamente en la JPT, no hubo forma humana de que este “pequeño dictador” y tomen esta expresión como referencia a la película de Charlot y a nada más, me dejara explicarle que el cinturón de seguridad lo llevaba puesto, como lo hago en todas mis clases, y que me lo había quitado para apearme del coche. A pesar de que mi alumno me daba la razón, el agente, sin mediar palabra ni atenerse a razones, me multó también por ello. Pues sí que están mal las cosas por Tráfico.

En fin, solo espero tener la suerte de que me publiquen la presente y que este “servidor de la ley” recapacite y se dé cuenta que en y de la carretera vivimos mucha gente de bien que lo único que intentamos es ganarnos la vida y también, por qué no decirlo, salvársela a algún que otro conductor en apuros. No son sólo ellos la Benemérita somos todos o al menos la inmensa mayoría de los currantes de la carretera que siempre estamos dispuestos a parar y “echar un cable” a cualquiera que lo necesite, incluso si es policía de tráfico.

Miguel Barca Hernández. Director y profesor de autoescuela (Cádiz)

Carta abierta a D. Miguel Barca Hernández

Respetado señor:

El contenido de su “Carta abierta a un motorista” me obliga a escribir estas líneas para intentar hacerle comprender lo desafortunado de algunas de sus afirmaciones y rogarle que no generalice cuando juzgue a las personas, y menos cuando se refiera a los miembros de una Institución de la que dice ser “ferviente admirador”. No dudo que el hecho de escribir, con publicidad, que ha detectado “prepotencia y chulería” en las policías locales y ahora en una nueva generación de guardias civiles, puede ser un mero ejercicio de su libertad de expresión, pera esa afirmación, como toda generalización, no es cierta, nos ofende injustamente a muchos y no dice nada en favor de quien la profiere.

Aunque dirige su desafortunada carta a “un motorista”, no dirigiré esta réplica a un “profesor de autoescuela “pues no puedo juzgar a todos ellos por lo que usted ha escrito. Creo que tampoco su edad, que desconozco, o su pertenencia a una determinada generación serán relevantes, pero admito que al leer su carta no alcanzo a comprender si lo que a usted le molestó (usted escribe: “me jode”) fue la juventud del guardia civil — esa juventud que puede resultar hasta insultante para quienes la perdimos hace tiempo–, o el hecho de que llevase las botas lustrosas y el pelo corto o que el Estado le hubiera dotado de una buena herramienta, su motocicleta, para realizar su trabajo, que en este caso consistió simplemente en denunciar (que no multar) las infracciones que observó y que usted reconoce, en parte, haber cometido. Como profesional de la enseñanza y de la conducción sabe usted que ni un infractor es un delincuente ni a usted se le trató como a tal; que se tiene derecho a formular alegaciones si no se está de acuerdo con la denuncia, pero también debe saber que se puede presentar una queja en cualquier unidad de la Guardia Civil por una actuación incorrecta de alguno de sus miembros, y que lo que usted califica como un “pequeño dictador” es simplemente un agente de la autoridad que cumple con su deber aún a sabiendas de que si hiciera dejación de sus funciones y se limitara a hacer “advertencias” cuando ha de enfrentarse a personas con actitudes como la suya viviría mucho más tranquilo. Pero no son esos comportamientos los que han fraguado el prestigio de esa Institución que usted llama Benemérita y a cuyos miembros se les exigen los mismos valores cuando se dedican a la vigilancia del tráfico que cuando actúan en la investigación del narcotráfico o rescatando accidentados en la montaña. Por otra parte, ha escogido usted mal el día para publicar su misiva pues justamente con la misma fecha los medios de comunicación se hacían eco de la muerte de un agente de la Guardia Civil de Tráfico de 43 años, y de las heridas graves de su compañero de 37, cuando cumplían con su deber de auxilio en un accidente de carretera, en el curso de un servicio en el que, con toda | probabilidad, también debieron formular algunas denuncias. Pero no se preocupe, llegado éste punto ya he olvidado su nombre y hasta sus afirmaciones y no dude que los guardias civiles, motoristas o no, y de cualquier edad también le ayudaremos cuando lo necesite.

Atentamente, Alfonso Escuer. Coronel de la Guardia Civil (Cádiz)


JUICIO DE FALTAS

Los comentarios que se reproducen a continuación han sido extraídos de un foro jurídico, en el que un comentarista expone un problema a consecuencia de una intervención policial  en la que  se vio implicado y otro comentarista le da una respuesta, bajo mi punto de vista, bastante coherente.

A pesar de que estos comentarios aún pueden ser consultados en el foro y a pesar de que ya han sido reproducidos en otros foros y en otros blogs, no he podido resistir la tentación de reproducirlo nuevamente.  Creo que no tiene desperdicio. Juzguen ustedes.

PRIMER COMENTARISTA:

Hola, hace cosa de un mes salí de casa con unos amigos sobre las dos de la mañana, íbamos de juerga y levantando la voz un poco, sobre todo yo, entonces apareció la policía, amigos míos se dieron la vuelta porque es una zona donde hay gente haciendo botellón, por miedo, nosotros íbamos caminando,. ya que lo hicimos en mi casa, uno de los policías se dirigió a mi y me pidió la documentación cosa que me sentó fatal, ya que no había hecho nada y le pedí su nº de placa y me dijo que cuando le diera el DNI y le dije que al contrario, que me facilitara primero su numero, ya vinieron mas policías y les dije lo mismo hasta que perdí la razón me veía totalmente frustrado no había hecho nada me paran habiendo gente corriendo y haciendo botellón y entonces perdí los papeles por completo y empecé a insultarles y ha decirles que les iba meter un puro, todo por los nervios.

Mas tarde aparecieron más policías y actué lo mismo que me facilitaran el nº de placa y todos e negaron, uno de ellos me hecho el humo de un cigarro en la cara, me enfade aun mas y comencé a insultarlos de nuevo y entonces me intentaron ponerme las esposas alo que no me negué pero no me leyeron los derechos que creo que es obligatorio y entonces facilite el DNI pero ellos no me dieron el nº de placa.

Pensé que no me iban a denunciar porque pensaba que si lo hacían tendrían que hacerte firmar la denuncia como cuando es por psicotrópicos y según tengo entendido tendrían que habérmelo dado a firmar, lo que si les oí es que le ponemos y decían unos números que me figure artículos penales o de ellos pero no sabia que hacer.

El jueves recogí la citación para un juicio de faltas y no se que hacer ni que decir, os agradecería que me aconsejarais y si seria conveniente pedir perdón ene le juicio.

Y cuanto tarda en prescribir una fata

Un saludo

RESPUESTA DEL SEGUNDO COMENTARISTA:

Mire, su actuación fue del todo ilegal y desafortunada, constitutiva de una falta penal contra el orden público y concretamente de esta:

Artículo 634.

Los que faltaren al respeto y consideración debida a la autoridad o sus agentes, o los desobedecieren levemente, cuando ejerzan sus funciones, serán castigados con la pena de multa de diez a sesenta días.

Ya que en su narración reconoce que les insultó y les desobedeció, aparte de contestar a sus preguntas (lo haré al final) permítame que le haga ver los errores en los que incurrió, con el único ánimo de que no vuelva a actuar como lo hizo y no deba por lo tanto afrontar las consecuencias.

Para empezar dice usted que un policía le pidió que se identificase y le sentó fatal porque no había hecho usted nada… este es su primer error, usted mismo reconoce que iba gritando por la calle, señor mío, este es motivo suficiente para que la policía le identifique ya que su conducta podría constituir infracción administrativa. A pesar de ello piense que si bien la policía necesita tener motivos para identificar a alguien, no es el ciudadano quien debe apreciar tales motivos, sino el policía, y por lo tanto nadie puede negarse a ser identificado. En definitiva usted puede no estar de acuerdo, pero debe someterse a ser identificado, y una vez lo haya hecho, si considera que los policías han obrado incorrectamente acuda a sus superiores o a la autoridad judicial y emprenda las acciones que crea oportunas.

Tampoco es motivo para no identificarse el que los agentes no le den el número profesional y entablar por ello una absurda disputa en la que sin duda siempre resultará perjudicado. Respecto de esto le diré que existen otros medios para identificar a los policías, para empezar suele ser visible su número, ya que lo llevan en el pecho, si no es así coja usted el número de matrícula del coche oficial y anote día y hora. En todo caso considero absurda esa obsesión por identificarles, ya que era usted quien estaba infrigiendo reiteradamente.

Mire usted debe compreder que no se puede debatir con los agentes sobre las normas, simplemente usted está siendo objeto de la aplicación de esas normas, y si no está conforme recurra, pero no ante ellos hombre.

Esta bien que no se negase a ser esposado, ya que al no ser esto voluntario, sino forzoso, habrían tenido que hacerlo, y lo habrían hecho, por la fuerza.

No le leyeron los derechos porque entiendo que finalmente no fue usted detenido porque finalmente se identificó, con lo cual su negativa se agotó en sí misma y optaron por no detenerle. Solo se le leen los derechos a las personas detenidas, y como no lo fue, no se los leyeron.

No le dieron a firmar nada porque le denunciaron por una infracción penal, y en estos casos no tiene usted que firmar nada, en contra de lo que usted “tenía entendido”. Permítame que haga una observación en este punto ¿por qué a tanta gente le parece mal que la policía no le de a firmar nada, pero si se lo dan en cambio no firman?, ¿será que les fastidia no tener la oportunidad de negarse a firmar?.

Veo que sí sabe que las denuncias por drogas se ofrecen a las personas para su firma…

Señor, cuando se encuentre usted ante la policía no se conduzca por lo que “tenga entendido” o por lo que “creía”, esto le traerá problemas, ya que indudablemente hasta el policía más torpe sabe de leyes más que el común de los mortales. Perdóneme, pero solo discuten con la policía los ignorantes, los que saben no lo hacen.

La actuación policial que narra me parece correctísima en toda su extensión, echarle el humo en la cara, si es que fue intencionadamente, no estuvo bien, pero aún siendo a propósito me parece un muy leve desahogo para alguien que está siendo injuriado. Le puedo asegurar que incluso tuvo usted mucha suerte y se encontró con policías muy comedidos, ya que por lo que cuenta pudo ser perfectamente detenido y pasar la noche en el calabozo.

Cuando justifica su deplorable actuación en que estaba nervioso debería ser más sincero y añadir que además había usted bebido o consumido droga,s o ambas cosas. Hágame caso y deje de hacerlo, eso solo trae problemas, y los que tenga con la policía serán los más pequeños.

Cuando vaya al juicio puede usted negarlo todo o mostrar arrepentimiento, en cualquier caso creo que será justamente condenado. Es cierto que pedir perdón puede beneficiarle, lo mismo que decir que estaba borracho o drogado, en lugar de esconderlo, es una lástima que si lo hace sea solamente por beneficiarse de una atenuante, además de pedir disculpas a los policías debería usted darles las gracias por que esa noche pudo usted dormir en su casa en lugar de en el calabozo.

Las faltas prescriben a los seis meses si no han sido denunciadas, que no es el caso, de modo que olvídese de la prescripción. Las penas prescriben al año, puede intentarlo, pero yo no me arriesgaría.

Haga usted examen de conciencia. No se haga más el listo porque eso suele acabar mal. No insulte usted a la gente sean o no policías, si le “molestan” cuando va gritando tranquilamente por la calle “sin hacer nada”, … y finalmente tengo la esperanza de que si no me hace caso se modere usted cuando tenga más años. Claro que otros le harán el relevo…

Insisto, ha tenido usted suerte, no la tiente más en lo sucesivo, por su propio bien. No pretendo recriminarle nada ni echarle una reprimenda, simplemente le he informado y le he dado algunos consejos, vealo ásí.

Un saludo y suerte en la vida.

FUENTE: FOROS JURÍDICOS DERECHO.COM


¿Cobran comisión por poner multas?

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Siempre ha existido la creencia entre una gran parte de los ciudadanos de que los agentes de policía local, e incluso los de la guardia civil, tienen participación, a modo de comisión, de las denuncias que eleven por infracciones de tráfico y que se hagan efectivas.

En tiempos remotos, es cierto, en algunas ciudades entre los conceptos que componían el salario del guardia existió lo que se dio en llamar “participación en multas”. Este concepto se nutría de un porcentaje de las multas cobradas por el ayuntamiento. En aquellos momentos, en los que aún se hacía muy poco uso del abono del sueldo a través de bancos o cajas de ahorro, como es habitual hoy en día, el funcionario cobraba el producto de su trabajo en dinero metálico que, en los servicios de personal o de tesorería, introducian en un sobre, en cuya cara externa se hacía un desglose de los distintos conceptos retributivos. (La imagen que se acompaña es precisamente de uno de esos sobres-nóminas de un agente municipal del año 1.973). Continuar leyendo