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LOS NÚMEROS DE 2010

Los duendes de estadísticas de WordPress.com han analizado el desempeño de este blog en 2010 y te presentan un resumen de alto nivel de la salud de tu blog:

Healthy blog!

El Blog-Health-o-Meter™ indica: ¡Este blog lo está haciendo genial!.

Números crujientes

Imagen destacada

Un Boeing 747-400 transporta hasta 416 pasajeros. Este blog fue visto cerca de 3,800 veces en 2010. Eso son alrededor de 9 Boeings 747-400.

En 2010, publicaste 33 entradas nueva, haciendo crecer el arquivo para 117 entradas. Subiste 29 imágenes, ocupando un total de 3mb. Eso son alrededor de 2 imágenes por mes.

The busiest day of the year was 14 de noviembre with 92 views. The most popular post that day was ¿QUÉ HACE LA POLICÍA LOCAL?.

¿De dónde vienen?

Los sitios de referencia más populares en 2010 fueran search.conduit.com, fboiso.blogspot.com, pantharei.boosterblog.es, facebook.com y cochepatrulla.blogspot.com.

Algunos visitantes buscan tu blog, sobre todo por jenaro jimenez, psicopatas integrados, clave de sol, psicopata integrado y que hace un policia.

Lugares de interés en 2010

Estas son las entradas y páginas con más visitas en 2010.

1

¿QUÉ HACE LA POLICÍA LOCAL? marzo, 2010
2 comentários

2

DELITOS POR CONDUCIR SIN PERMISO O LICENCIA diciembre, 2009
1 comentario

3

JUICIO DE FALTAS septiembre, 2009
3 comentários

4

LA INHABILITACIÓN Y LA REHABILITACIÓN febrero, 2009
1 comentario

5

¿Cobran comisión por poner multas? agosto, 2009
3 comentários

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RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS

Problema resuelto


CARGA PSICOLÓGICA POR MULTAR

A pesar de que la existencia de comisiones o pluses en concepto de participación en multas no es más que una leyenda urbana, para nada contribuye a la erradicación de tales rumores noticias como la aparecida hace algunas semanas en el periodico digital Canarias7.es, de la que se hicieron eco otros medios de comunicación, por la que, según ese diario, un sindicato con representación en la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria había exigido al ayuntamiento el abono de un plús de 12 euros por cada denuncia de tráfico que impusieran.

Lo mejor o lo peor de la noticia era el concepto por el que dicho sindicato solititaba esa cantidad de dinero: «en concepto de la carga psicológica que ofrecen los cuidadanos», osea por soportar el cabreo y el enfado de los conductores multados. Continuar leyendo


MANUAL DE CONDUCCIÓN ANDALUZ

1) Saludar:

Para saludar a otro conductor baje lentamente su ventana y, con tono grave y fuerte, pronuncie: tu puta mare!!!. Pueden incluirse, al final de la expresión, sustantivos calificativos como: gordo de mierda, cabrón, hío puta, etc. (escoger el más adecuado para la ocasión). De todas maneras, esté siempre preparado para responder con un ‘vete a tomar por culo’ o ‘una mierda pa tí y pa tu puta madre’, en caso de que el otro conductor le haya saludado primero.

2) Intermitentes:

Si un conductor en otro carril enciende su intermitente, no le deje entrar en su carril; al contrario, presione el acelerador y manténgase próximo a él. Es probable que el conductor intente saludarlo, pero usted ya sabe exactamente qué hacer (ver párrafo anterior).

3) Semáforos:

Estos interesantes artefactos suelen encontrarse situados en las intersecciones de las calles sin ninguna razón aparente, pero si están ahí, por algo será. Es muy probable encontrar conductores detenidos observando cómo cambian las luces de colores (una experiencia psicodélica fascinante). La policía de tráfico cree que cada color tiene un significado que el conductor debe respetar. De la observación efectuada se ha determinado el significado de cada color: *Luz amarilla: acelere su vehículo tanto como sea posible. * Luz roja: esta luz permite pasar a 5 ó 6 vehículos más después de encenderse. * Luz verde: reduzca la velocidad y espere a que los 5 ó 6 vehículos atraviesen la luz roja. Nota: es vital tocar la bocina a los 1.5 segundos del encendido de la luz verde.

4) Cambio de carril:

Antes que nada, no importa lo que vaya a hacer: nunca encienda su intermitente, de lo contrario, estimulará la reacción del otro conductor (ver ‘Intermitentes’). Observe al conductor que viene por el carril al que desea pasarse y, ante su menor descuido, introdúzcase descontroladamente con su vehículo; se sorprenderá al darse cuenta que no es necesario más que un par de centímetros entre vehículo y vehículo. En ese momento será saludado por no menos de tres conductores. Para perfeccionar su cambio de carril, existen diversas técnicas, por ejemplo: intente desacelerar su vehículo drásticamente y en cuestión de segundos; no deje de observar el fenómeno de reacción en cadena producido por el conductor de atrás. En medio del caos de saludos, cambie de carril y acelere.

5) Embotellamientos:

Durante los embotellamientos de tráfico se realizan actividades divertidísimas, tales como:

– Retoque de maquillaje (generalmente, esto se da en conductoras).

– Busque objetos semi-sólidos en sus fosas nasales y pabellones auditivos, y si los encuentra, conviértalos en sólidos esféricos y deshágase de ellos (generalmente, esto se da en conductores).

– Toque su bocina rítmicamente.

– Pierda peso, sudando, debido a la falta de aire acondicionado.

– Salude a otros conductores. No necesariamente a los que provocan el embotellamiento.

– Juegue a ver lo cerca que puede detenerse del parachoques del vehículo de adelante.

6) Peatones:

Estos individuos son una molestia para los conductores andaluces. En caso de encontrar alguno de estos singulares personajes, acelere y muéstrele quién es el jefe. En las intersecciones, ceda el paso al peatón y, en cuanto lo tenga en la mira, tírele su vehículo encima. Si no llega a tocarlo, puesto que suelen ser bastante hábiles, no se preocupe, seguramente lo habrá asustado lo suficiente.

¡¡FELIZ VIAJE, HÍO LA GRAN PUTA!!


LA SOTA DE BASTOS

Tenía un caminar enérgico y seguro. Se dirigía con decisión hacia la estación del ferrocarril.  Debía tener como sesenta y cinco o setenta años, y puede que algunos mas.  Pelo cano y bien cortado, bigote poco poblado, barba rala.  Vestía traje oscuro, no excesivamente elegante, pero bien cuidado.

Se lo encontraron de espaldas.  Seguían el mismo camino. El por la acera de la izquierda. Al principio no pudieron distinguir qué era el bulto que hacía descansar en su hombro derecho y que aferraba por su extremo mas estrecho, parecía un instrumento de cuerda, tal vez un laúd.  El conductor redujo la velocidad para observarle con mayor detenimiento.  Durante unos metros le siguieron a su misma velocidad.  El hombre ni tan siquiera osó dirigir la mirada hacia el patrullero.  Continuó caminando con la misma celeridad y presteza sin prestarles la más mínima atención…….

El conductor del patrullero, un agente curtido en mil batallas, giró el volante hacia la izquierda hasta quedar a su altura, junto al bordillo.  El caimán le miró fijamente, mientras que el anciano ni tan siquiera se inmutó.

– ¡Oiga!

– ¿Es a mi?, contestó el señor mientras giraba la cabeza hacía la voz que le reclamaba.  En su cara apareció un atisbo de sorpresa.

– Sí,  usted.  Acérquese.

– Dígame, agente.

El caimán abrió la puerta del patrullero y lentamente se apeó.  En su trayectoria fue componiendo el uniforme, un poco desmadejado por efecto del tiempo que llevaba sentado en su puesto de conducción.  Empuñó la defensa en la mano derecha y cuando se encontró frente a frente al anciano la enfundó.

– ¿Que llevas ahí?

– Pues un jamón, ya ve señor agente.

El repentino tuteo alertó al otro componente de la patrulla, quien decidió salir del vehículo para dar cobertura a su compañero y para estar al quite si fuera necesario.

– Eso ya lo veo, ¿de dónde lo has sacado?

– Pues me ha tocado en un sorteo.

– ¿Te ha tocado en un sorteo?, ¿dónde sortean jamones?

– Pues mire usted, estaba con unos amigos en un bar en el que sorteaban el jamón.  Jugamos y yo fui el ganador.

– Déjate de monsergas, ¿de dónde lo has robado?

– Oiga agente, ¿que está usted diciendo?, ya le he dicho que me ha tocado en un sorteo.

El caimán fue poco a poco invadiendo el terreno del anciano, quien reculaba a cada paso del veterano agente. Cada pregunta la emitía en un tono de voz más elevado y enérgico que la anterior. Continuó inquiriéndole durante varios segundos más para que le dijera de dónde había sacado la pieza que llevaba apoyada en el hombro.  Por su parte el policía novato observaba la escena con una mezcla de asombro y temor.  No conseguía comprender por qué su compañero se comportaba de aquella manera con aquel señor.  Nada hacía sospechar que lo que decía no fuera cierto.  Los segundos se le hacían minutos y en un par de ocasiones estuvo a punto de tomar del brazo a su compañero para alejarlo del lugar y del anciano, que por momentos se mostraba mas nervioso y mas asustado, pero no se atrevió.  Permaneció en silencio observando las reacciones mutuas de ambos y, de vez en cuando, miraba a su alrededor para comprobar si había alguien más curioseando y observando la escena.

– No te lo vuelvo a repetir, ¿de dónde has sacado el jamón?

El viejo optó por no contestar ninguna pregunta más.  Su turbación e indignación se había expandido por el aire en cada resoplido que daba y había alcanzado de lleno al novato.

De repente la paciencia del caimán se agotó.  Le arrebató el jamón, lo colocó cuidadosamente sobre el capó, y empujó contra la pared al viejo al tiempo que le pedía que abriera las piernas.  Le palpó detenidamente y al llegar a los bolsillos del pantalón notó algo duro y pudo oír un tintineo metálico.

– Saca lo que llevas en los bolsillos.

El viejo resignado sacó un par de bolsas de plástico repletas de monedas.

– Y este dinero, ¿También te ha tocado en un sorteo?

– Si señor, me ha tocado el premio en una tragaperras.

– Joder, que suerte has tenido hoy, ¿no?.  Bueno, pues déjate ya de pamplinas.  Se acabó lo que se daba.  Enséñame tu carnet de identidad y sube al patrullero.

– Pero,…. oiga,  ¿me va a detener?

– Si señor, ya estás detenido.  Sube al patrullero y, por tu bien, quédate calladito.

Después de acomodarlo en el asiento trasero, le informó sin orden de sus derechos y, a continuación, le indicó a su joven compañero que subiera al patrullero.

Realizó un cambio de sentido y se dirigió hacia la zona de la que procedía el anciano.  Circuló lentamente mirando con atención las fachadas de los distintos establecimientos hosteleros existentes en el lugar.

– ¿Que coño estás haciendo, tio?

– Calla y mira atentamente los accesos a los bares.  En uno de ellos ha tenido que entrar a robar.

– Joder, pero no ves que es un viejo.  ¿Por qué crees que no dice la verdad?

– Calla, leche y haz lo que te digo.

Tras varias rondas observaron que sobre la acera, junto al ventanal de uno de los restaurantes mas conocidos de la ciudad, había restos de cristales que brillaban fugazmente al darles la luz del patrullero.

– Ese es, ahí ha tenido que ser.

Pararon y armados con linternas se dirigieron a los ventanales y cierres del establecimiento.  Efectivamente, una ventana había sido fracturada.  Alumbraron hacia el interior del local y y observaron que todo parecía revuelto.  Una máquina tragaperras destrozada descansaba sobre el suelo.  Sobre el mostrador colgaba una fila de jamones, todos de la misma marca que el que guardaban en el maletero.

El novato miró con asombro a su compañero.  “Joder con el caimán”, pensó. Miró con tristeza hacia el patrullero: el viejo bajó la cabeza, se sabía atrapado.

–  ¡Me cago en la sota de bastos!, valiente destrozo ha causado el puñetero.


HUMOR GRÁFICO


HUMOR GRÁFICO