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INSEGURIDAD CIUDADANA

La inseguridad ciudadana es el sentimiento de miedo o inseguridad que provoca en los ciudadanos el aumento (sea real o supuesto) de la delincuencia y la sensación de falta de represión y prevención del delito por parte de las instituciones encargadas de ello. Existen, por tanto, dos componentes: uno de carácter objetivo, que es el real, y otro de carácter subjetivo, que es el no real. En ocasiones no es fácil deslindar ambos componentes, especialmente en algunas tipologías delictivas.

El componente real está relacionado con el aumento de los hechos delictivos en el espacio y en un tiempo determinado; con el aumento de los hechos delictivos ejecutados con violencia; con la utilización de violencia innecesaria para cometer los hechos delictivos; con la falta de sanciones ejemplares; con la ausencia o ambigüedad de las normas; con el no cumplimiento de las penas y con la poca o nula presencial policial. En definitiva por el incremento de la delincuencia, por un aumento de la violencia y por un mal funcionamiento de las instituciones encargadas del control social formal.

El componente no real o subjetivo es mas difícil de encuadrar dado que en él se ponen de manifiesto influencias económicas, aspectos políticos, culturales y el tratamiento de las noticias por los medios de comunicación.

El sentimiento de inseguridad no afecta por igual a todas las personas, existen variables que tienen que ver con la edad, el sexo, el lugar de residencia, el nivel de instrucción y el nivel de relaciones sociales de los ciudadanos.

Finalmente las consecuencias de este sentimiento se observan en el ámbito individual (desamparo, tensión, angustia, aislamiento, deshumanización, desconfianza, insolidaridad, merma de libertad, etc) y a nivel social (intolerancia, agresiones hostilidad, pánicos colectivos, conductas racistas y xenófobas, macro cárceles, desconfianza en las instituciones, etc).

Todo ello conlleva una pérdida notable de la cohesión social, cohesión que es imprescindible para que toda sociedad se perpetúe en el tiempo.

Este sentimiento que se percibe en la sociedad es el que trataba de eliminar o paliar la modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal mediante las instauración de los juicios rápidos, algo evidentemente no conseguido debido al atasco que sufre la administración de justicia y que se agudiza en momentos de crisis, como el actual, en los que parece se produce un repunte de esa pequeña delincuencia.

Tal y como señala la exposición de motivos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal “….los retrasos en la sustanciación de los procesos penales son aprovechados en ocasiones por los imputados para ponerse fuera del alcance de la autoridad y, sobre todo, para reiterar conductas delictivas, lo que genera una impresión generalizada de aparente impunidad y de indefensión de la ciudadanía ante cierto tipo de delitos”. Delitos, que según el articulo 795, son los delitos flagrantes; los delitos de lesiones, coacciones, amenazas o violencia física o psíquica habitual en el ámbito domestico; delitos de hurto; delitos de robo; delitos de hurto y robo de uso de vehículos; delitos contra la seguridad del tráfico y de aquellos supuestos en los que la instrucción sea presumiblemente sencilla.

 

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DELINCUENTES

No debe olvidarse que las conductas calificadas como delictivas las llevan a cabo seres humanos que son denunciados, perseguidos, castigados y se intenta resocializarlos. Delincuente es, en principio, toda aquella persona que transgrede las leyes penales. En el lenguaje coloquial se denominan delincuentes a aquellas personas que han cometido actos delictivos en mas de una ocasión, han sido acusados por tal motivo y finalmente han sido detenidos. Judicialmente no suele utilizarse el término delincuente, sino que se habla de imputados, procesados y de condenados.

En numerosas ocasiones una persona ha sido detenida en varias ocasiones por la comisión de hechos delictivo, pero no ha sido condenada aún por ninguno de ellos. En estos casos esas personas tendrán antecedentes policiales pero no le constaran antecedentes judiciales.

Con objeto de clarificar conceptos clasificaremos a los delincuentes en delincuentes primarios, ocasionales y habituales o reincidentes.

Delincuentes PRIMARIOS serian aquellas personas a las que se le ha impuesto una sanción penal a causa del primer delito que hayan cometido, a pesar de que no siempre llega a conocimiento de los órganos de control formal la primera infracción de la ley. Además, aun cuando se conozca esta primera infracción, no siempre se producirá una condena, (Por ejemplo en el caso de sobreseimientos).. Los delincuentes primarios predominan en delitos imprudentes, en delitos de los funcionarios y en los delitos simples contra la propiedad, por ejemplo en hurtos en grandes almacenes.

En este momento, es decir, en la primera delincuencia registrada, las posibilidades de evitar la caída definitiva en la criminalidad mediante sanciones acomodadas al caso concreto y mediante un minucioso estudio, pueden ser consideradas aún relativamente altas.

Delincuentes OCASIONALES serian aquellos que actúan ante estímulos externos y provocaciones ocasionales del medio o facilidad para la apropiación de efectos ajenos. A pesar de este concepto general, no existe unanimidad en la utilización del termino “ocasional”. Puede entenderse en sentido temporal, a determinados intervalos, en ocasiones, de vez en cuando. También puede hacer alusión a ocasión favorable que se ofrece y delincuente ocasional sería aquel que se deja seducir para cometer el delito.

Delincuentes HABITUALES podrían ser considerados aquellos que se dedican a la comisión de actos delictivos de forma, mas o menos, permanente. Es la persona que vive del delito. Se clasificarían en este apartado delincuentes en atención al número de detenciones en las que se haya visto implicado. Este colectivo se puede subdividir en atención a los fines y a la forma de realizar los actos delictivos. Así, podríamos diferenciar delincuentes habituales profesionales y delincuentes habituales neo-profesionales. Los primeros serian aquellos delincuentes habituales que para la consecución de sus fines utilizan medios idóneos. Sus características son: realizan sus actos delictivos con una cuidadosa planificación; utilizan medios informáticos, electrónicos y mecánicos adecuados a cada acto; se encuentran integrados, normalmente, en una organización estable y tienen la característica de desplegar sus actos con operatividad internacional. Los delincuentes habituales neo-profesionales se diferenciarían de los anteriores en que la planificación de los actos delictivos sería rudimentaria; presentarían carencias de tecnicismos que suplirían con habilidades; actuarían en grupos reducidos o de forma individual; los beneficios que obtendrían con sus actos serian menores; seria una delincuencia residual y artesanal y los delincuentes presentarían deficiencias culturales y sociales y en ellos se hace patente la interrelación entre la droga y la criminalidad. Este tipo de delincuentes son personas antisociales que tienen predisposición para el crimen. Por ello se habla también de delincuentes por predisposición.

Finalmente delincuentes REINCIDENTES serian aquellos delincuentes que hubieran sido detenidos y condenados por hechos delictivos anteriores. Para algunos autores incluirían en este tipo de delincuentes a aquellos que hubieran cometido mas de un acto delictivo con independencia de que hubieran sido detenidos y condenados anteriormente. Dentro de los delincuentes reincidentes se encontrarían los delincuentes habituales


CARACTERÍSTICAS BÁSICAS DE LA DELINCUENCIA ACTUAL

A pesar de las dificultades para conocer la criminalidad real, se puede afirmar, sin temor a equivocarnos, que las características fundamentales de la delincuencia actual son, que es muy elevada; que es violenta y que existe una interrelación delincuencia-drogas.

Según las estadísticas de la Fiscalía General del Estado, la cifra global de la delincuencia conocida en España se sitúa por encima de los dos millones y medio de infracciones penales. Las cifras de delitos son superiores a las de las faltas. Todo ello sin tener en cuenta las infracciones penales que no son denunciadas por las víctimas ni conocidas por los servicios policiales. Las modalidades delictivas más frecuentes son las siguientes:

* Robos con fuerza en las cosas, tanto en domicilios, establecimientos e interior de vehículos.

* Robos con violencia e intimidación.

* Hurtos y robos de uso de vehículo de motor

* Tráfico de drogas.

* Imprudencias y delitos contra la seguridad vial.

* Lesiones

* Delitos contra la libertad y la seguridad……

Los delitos contra el patrimonio causan un perjuicio patrimonial evaluable económicamente. Se pueden clasificar atendiendo a diversos criterios. Así, según el medio empleado se distinguen:

* Delitos patrimoniales con violencia e intimidación en las personas (robo con violencia o con intimidación, extorsión, etc.

* Delitos patrimoniales con fuerza en las cosas (robos con fuerza)

* Delitos patrimoniales sin violencia o intimidación en las personas ni fuerza en las cosas (hurto, apropiación indebida, etc.

* Delitos patrimoniales con engaño (estafas)

También se pueden clasificar según el objeto sobre el que recaen:

* Delitos patrimoniales sobre inmuebles (usurpación, estafas inmobiliarias,

* Delitos patrimoniales sobre muebles (hurto, robo)

Finalmente se pueden clasificar según exista o no enriquecimiento del autor:

* Delitos patrimoniales de enriquecimiento mediante apoderamiento, defraudación, explotación o negocio.

* Delitos patrimoniales sin enriquecimiento (hurto de cosa propia, daños, incendios, etc.)

En los últimos años la delincuencia española ha aumentado cuantitativa y cualitativamente, especialmente en lo que se refiere a la violencia, los homicidios, los asesinatos y las lesiones graves que han experimentado un incremento considerable. Cada vez son más habituales los delitos en los que para su ejecución se ha usado violencia gratuita e innecesaria.

La violencia no es un fenómeno nuevo. El comportamiento agresivo es el mecanismo de defensa del ser humano, está en nuestra estructura genética. No hubiéramos podido sobrevivir sin este elemento. El comportamiento violento es diferente, es hacer daño a las personas o cosas y no todos tenemos comportamientos violentos. La violencia no forma parte de nuestra estructura genética. La educación genera dos efectos de control, uno sobre el comportamiento violento y otro sobre la conducta sexual. En ninguna cultura hay hábitos permisivos sobre la conducta sexual, ni ha habido nunca permisividad absoluta hacia el comportamiento violento (Las guerras, por ejemplo, siempre han tenido regulación). Los comportamientos violentos, con violencia inusitada, siempre han provocado impactos en la sociedad. Tenemos la apreciación de que vivimos en el momento mas violento de la historia, cuando no es cierto. Los comportamientos violentos no están legitimados como lo estaban en la antigüedad. Si es cierto que, probablemente, nunca se ha podido consumir tanta violencia sin implicarnos en ella. Esto es lo realmente nuevo: Violencia real en directo a través de los medios de comunicación.

El incremento de la violencia grave se aprecia especialmente en las ciudades y en los países industrializados y que se manifiesta fundamentalmente bajo la forma del terrorismo y el “gran bandolerismo” que origina infracciones extremadamente graves, como atracos a bancos. Notas comunes a estas dos tipologías delictivas son el carácter extremadamente violento de las acciones y el desprecio absoluto de las consecuencias que puedan provocar en la vida e integridad física de las personas.

En todo caso la criminalidad violenta abarca los delitos dolosos de homicidio y lesiones corporales, el robo con violencia, así como la violación y la coacción sexual.

Otra característica de la delincuencia actual es la existencia de grupos organizados de delincuentes profesionales. En primer lugar lo que se ha venido en denominar “crimen organizado”. Estos delincuentes no tienen una especialidad delictiva, sino que se interesan por numerosos sectores de actividad delictiva y tienen como criterios para intervenir en dicho sector la rentabilidad y la obtención del máximo beneficio económico. Junto a estos grupos fuertemente estructurados y jerarquizados, existen numerosos grupos organizados de delincuentes cuyas estructuras no son tan estrictas ni jerarquizadas y que ejercen su actividad en uno u otro sector de delincuencia: traficantes de drogas, equipos especializados en determinado tipos de robos, en negociación de cheques robados, en el tráfico de moneda falsa en el tráfico de personas (trata de blancas) y en el tráfico de armas. Entre ellos no parece existir relaciones orgánicas, entablan entre ellos relaciones episódicas con ocasión de un asunto determinado que en ocasiones pueden resultar conflictivas (ajustes de cuentas) y estos grupos parecen menos especializados que en el pasado (cambian con relativa facilidad de sector de actividad según las circunstancias).

También se ha observado el incremento de la criminalidad económica y financiera, tales como las negociaciones de cheques falsificados, las estafas, el tráfico de divisas y los delitos contra los mercados de valores y contra la hacienda pública. Además se están produciendo nuevas topologías delictivas mediante el uso de las nuevas tecnologías (fraudes a través de Internet).

Igualmente se está observando una internacionalización de la delincuencia a causa de las facilidades actuales en el campo de los transportes y comunicaciones, el turismo y los intercambios comerciales internacionales, la apertura de fronteras y las flexibilidades para el paso de las fronteras. En los últimos años se ha incrementado el tráfico de drogas, gracias a dichas circunstancias y a la existencia de grandes desigualdades económicas entre distintas zonas del planeta. Además, existen otros tráficos que afectan a todas los países: de armas, de moneda, de obras de arte robadas, de automóviles, de oro, etc…

También podemos considerar el incremento de delitos contra el medio ambiente; la aparición de nuevos métodos en la comisión de delitos; la mas que evidente disminución de edad de los delincuentes y la cada vez mayor participación de la mujer en los actos delictivos.

No se trata de una delincuencia nueva, sino de nuevas formas de ejecución del delito y de nuevos medios para cometerlos.

Finalmente, respecto a los delitos cometidos en el ámbito intrafamiliar, para algunos autores la violencia que se ejerce en el seno familiar es la forma de violencia mas extendida en nuestra sociedad, a la vez que es la forma de violencia menos controlada, a la que no se le da todavía la debida importancia, aún cuando en los últimos años se ha podido apreciar un débil avance en su persecución y fundamentalmente en la protección de las víctimas. En este ámbito ha existido y existe una elevada cifra negra debido a que para los implicados y para los círculos mas cercanos suelen considerarla un asunto privado. Sin embargo, sus consecuencias sociales y psíquicas no son tan inocuas. Por una parte este tipo de violencia puede provocar daños psíquicos considerables y por otra, los menores aprenden que la violencia representa aparentemente una medida eficaz para solucionar conflictos.

Los delitos de violencia que se producen en el ámbito familiar son descubiertos en raras ocasiones. La cifra negra, como he mencionado, es aún considerablemente alta. Por otro lado la actitud de la opinión pública ante estos problemas de violencia intrafamiliar está dividida, o no se toman en serio los hechos y sus consecuencias o bien, cuando son conocido judicialmente, se exige una drástica punición.

Las víctimas de la violencia domestica son los miembros más débiles de la familia: los niños, las mujeres y las personas mayores y abarcan delitos puramente de agresión y delitos con referencias sexuales. Los niños, en este tipo de delitos, disponen de menos recursos para denunciar los hechos.

Para paliar las consecuencias de este tipo de violencia se vienen creando en los últimos años centros de acogida para mujeres maltratadas y centros de protección de menores, que han probado su eficacia en situaciones de peligro y necesidad urgente.

 

EVOLUCIÓN E INCIDENCIA EN ESPAÑA. AREAS DELICTIVAS PREFERENTES DE ACTUACIÓN:

La delincuencia organizada, (que incluye la internacional), aparece en España a finales de los años setenta debido, entre otras razones, a la aparición del fenómeno del turismo con el surgimiento de grandes negocios en las zonas costeras y debido al cambio político experimentado en la sociedad española con la transición hacia la democracia, que asegura las libertades públicas y garantiza el respeto hacia los derechos de los ciudadanos y que necesita un periodo de ajustes de la legislación a las nuevas realidades sociales.

En la actualidad la actividad delictiva practicada de forma mayoritaria por las organizaciones y grupos criminales es el tráfico ilegal de drogas, además del blanqueo de dinero, falsificaciones y defraudaciones con medios de pago, trafico ilícito de vehículos, armas y monedas; robos y estafas; y delitos relacionados con la prostitución y la receptación.

Se suelen utilizar empresas legales como tapaderas para realizar las actividades delictivas y se suelen utilizar propiedades inmobiliarias, vehículos y las nuevas tecnologías.

Con frecuencia se utilizan medios violentos, tanto dentro del propio grupo, hacia otros grupos o hacia personas ajenas al mundo de la delincuencia y, también con relativa frecuencia, se han detectado la utilización e influencia de instituciones públicas y privadas.

Las zonas geográficas donde se localizan la mayor parte de actos delictivos de este tipo son las zonas costeras de Andalucía, Levante, Cataluña y Galicia; y en las grandes ciudades como Madrid, Valencia, Barcelona, etc…

Por último es destacable que se ha producido, de forma progresiva, un incremento notable de actividad de organizaciones de carácter nacional y la introducción de organizaciones internacionales procedentes de china, Sudamérica y de los países del Este de Europa.


MEDICIÓN DE LA DELINCUENCIA 2.

La medición de la delincuencia es una tarea importante dado que nos permitirá conocer la realidad social del delito y nos permitirá realizar previsiones y adoptar medidas sociales, económicas y penales para reducirla o controlarla. Para estudiar la criminalidad es necesario conocer diversos conceptos:

La EXTENSIÓN sería el volumen de la delincuencia y está en relación directa con la actividad humana realizada en una sociedad determinada y durante un periodo de tiempo determinado. La extensión varía según se trate de delincuencia real, aparente o legal, teniendo en cuenta que delincuencia legal es la que se determina mediante la relación entre la cantidad de personas condenadas o declaradas sujetos activos y la población total para un periodo de tiempo preestablecido. Este es el único dato de delincuencia contrastada que tenemos. Solo se obtiene cuando la jurisdicción estima que un sujeto es responsable de un delito. El Consejo General de Poder Judicial publica las condenas periódicamente (cada tres años). Al tardar tanto no nos va a informar de la delincuencia aparente.

Ésta, la delincuencia aparente, es la que a primera vista parece tener carácter delictivo y que es conocida por los poderes públicos pero que no necesariamente termina en condena. Sus datos se obtienen de la denuncia penal.

Finalmente la delincuencia real es la cifra negra de la criminalidad, que es la suma de la delincuencia conocida y de la desconocida. Es la totalidad de la delincuencia cometida. La cifra negra es la parte del número de delitos que son cometidos pero que no conocidos por los poderes públicos. Es la relación diferencial entre la criminalidad real y la criminalidad oficial. La cifra negra no es percibida por el sistema de justicia penal. La cifra negra es baja en determinados delitos, dado que son delitos que mueven a la denuncia (lesiones, seguros, etc) y, en cambio, es alta en otros (estafas por que la víctima no se entera o por vergüenza y la victima puede haber rozado, con su comportamiento, la ilegalidad; abusos sexuales sobre todo en el ámbito familiar; y los delitos de cuello blanco, por ejemplo, la publicidad engañosa.

La extensión se basa en el concepto INDICE DE DELITOS que se define como el número de delitos cometidos por unidad de población. Los datos estadísticos suelen estudiarse tomando como base 1000 habitantes. A esta unidad se le denomina BASE ESTADISTICA, aquí se opera con los censos de población, no suficientemente actualizados.

Otro concepto que es necesario conocer para poder realizar una radiografía de la sociedad y del delito es la INTENSIDAD. La intensidad es la calidad de la delincuencia. El concepto jurídico y criminológico no coinciden. La intensidad criminológica es un concepto mas material.

Otro concepto importante a tener en cuenta es la ORIENTACIÓN DE LA DELINCUENCIA. Dentro de este concepto se estudia la TÓNICA de la delincuencia que es hacia donde se dirige la delincuencia. Ver que delitos aumentan y cuales disminuyen, ver si hay mas delitos y si hay mayor violencia en su perpetración.

La FRECUENCIA, por su parte, seria la relación de variación de la delincuencia durante largos periodos o en sus manifestaciones diarias, por ejemplo, la que se produce en varano en determinadas zonas. Al hablar de largos periodos tratamos de averiguar las causas que hacen variar esa delincuencia, por ejemplo, que ha aumentado la frecuencia de malos tratos o ha variado el número de denuncias o la frecuencia de denuncias. Existen numerosas teorías explicativas de estas variaciones, por ejemplo la teoría térmica de la delincuencia.

Nos encontramos factores económicos en la variación de la frecuencia; factores culturales (nivel de instrucción, religión, raza). Son también importantes en la variación delincuencial: factores del medio físico, factores del estado de excepción. Todos ellos pueden influir en la variación a largo plazo. Finalmente, también influyen como factor los medios de comunicación.

Además de todos estos conceptos que son necesarios conocer y tener en cuenta existen otras herramientas imprescindibles para conocer el alcance que tiene la delincuencia, estas herramientas o estos conceptos son los de PREVALENCIA, el de INDICENCIA y el INDICE DE CRIMINALIDAD. La PREVALENCIA es la tasa de sujetos que han llevado a cabo una determinada conducta antisocial o delictiva. La INCIDENCIA sería el número de veces que el sujeto activo ha realizado la conducta analizada. La PREVALECIA es una tasa general. La INCIDENCIA, en cambio, es un concepto personal referido al número de veces que el sujeto ha realizado una conducta delictiva.

El problema que nos presentan todos estos conceptos y su estudio de cómo hacerlo, es decir, de dónde sacamos los datos de la criminalidad. Tenemos que considerar que las fuentes de información son básicamente tres: las estadísticas; las encuestas de victimización y los informes de autodenuncia.

Las estadísticas con las que se trabaja son las que realiza el Ministerio de Interior, en las que se integran los delitos denunciados a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. No obstante hay que tener en cuenta que últimamente se observa un aumento importante de la denuncia en otras instancias receptoras de denuncias.

Un elemento importante para conocer la criminalidad son las ENCUESTAS DE VICTIMIZACIÓN que nos permite acercarnos a la cifra negra. En estas encuestas se le pregunta a una muestra representativa de ciudadanos si ha sido víctima de delitos (cuando, que delitos ha sufrido, ha sufrido violencia, han mantenido relaciones sexuales no consentidas, etc). Tratan de aclarar el fenómeno criminal (si ha sido víctima, si es consciente de haber sido víctima). Las encuestas de victimización mas conocidas son la US NATIONAL CRIME SURVEY y la BRITISH CRIME SURVEY. Nos permiten sacar a la luz los problemas, las necesidades, los derechos de la víctima no solo de la forma de producirse el delito. Nos ofrece información criminológica importantísima.

No obstante las encuestas presentan inconvenientes. Por una parte, tendríamos que tener en cuenta la falta de colaboración de la gente, que normalmente trata de rehuir contestar preguntas sobre materias tan sensibles. Este tipo de estudios han tendido resultados positivos con jóvenes, no con mayores. Los jóvenes parecen mas dispuestos a contar sus experiencias con menores trabas personales. Además, estos estudios suelen ser costosos, necesitan un trabajo de preparación previo muy importante. La falta de preparación previa puede invalidar el trabajo de investigación. El lenguaje no puede dar lugar a confusión, no puede ser agresivo y no debe poner en guardia al entrevistado. Las estadísticas, además, son poco representativas en determinadas conductas, por ejemplo en delitos sin víctima: ambientales, informáticos.

Existe un cuestionario internacional: INTERNATIONAL CRIME SURVEY que permite que los resultados sean comparados con otras encuestas del mismo tipo de otros ámbitos. Las amenazas, injurias, estafas, robos en transportes públicos, son las conductas que engrosan las cifras negras (también los delitos contra el patrimonio que se cometa en el trabajo). Facilita las razones por las que la víctima no denuncia. La falta de denuncia implica una desconfianza en el sistema de justicia penal y redunda como circulo vicioso en nuestra colaboración con el sistema. Favorece la evidencia de la escala de probabilidades para convertirse en victimas (edad género, etc). Las encuestas tampoco nos dicen cual es la delincuencia real.

Las encuestas de autodenuncia son del mismo tipo pero se pregunta si han sido autores de delitos. Los resultados se han obtenido solo a nivel de jóvenes. Los mayores no suelen contestar a este tipo de encuestas.

La fenomenología, es decir, cómo aparece la delincuencia, también se obtiene de datos estadísticos. La delincuencia esta ligada al contexto cultural y cambia de acuerdo con los cambios de valores de la sociedad y de los medios de los que dispone la sociedad. Así hay una delincuencia básica que se da en todas las sociedades y otro tipo de delincuencia que tiene que ver con el grado de desarrollo de esa sociedad. Los países desarrollados sufren delitos que se corresponden con los fines de leiv motiv, hay un gran volumen de delincuencia de cuello blanco, económica, organizada, juego, alcohol, drogas. Para un estudio eficaz se aparte de la delincuencia común de todas las sociedades.

La delincuencia no convencional lesiona los bienes jurídicos que han sido protegidos pero que no necesitan una protección especial, actualmente (nuevas tecnologías, la manipulación genética etc). Son delitos de nuevo cuño que únicamente se dan en la sociedad del bienestar. La mejora del nivel de vida da lugar a un aumento de la criminalidad de los sectores marginados de la sociedad. Hay delincuencia organizada e institucionalizada (órganos, armas, drogas, etc). Se pueden encontrar en sociedades en vías de desarrollo, pero no son las conductas que mas preocupan en estas sociedades. Unido a esto tenemos la ampliación o concatenación del tráfico de influencias, que está relacionada con la criminalidad organizada (secuestros, pornografía).


MEDICIÓN DE LA DELINCUENCIA

De la gran cantidad de hechos presuntamente delictivos que diariamente se cometen en España solo algunos llegan a conocimiento de la policía u otros órganos encargados de recibir las denuncias e investigar los hechos. De estos solo algunos llegan a formalizarse en denuncia y de estas denuncias solo una parte llegará a juicio. Así, el conocimiento de la delincuencia en cualquier periodo y espacio determinado dependerá de la fuente de información.

El aparato estadístico oficial no suministra una información fiable y contrastada sobre la delincuencia real que existe en nuestra sociedad. Solo ofrece datos sobre la delincuencia registrada limitándose a aspectos muy concretos. Esa información solo manifiesta la actividad y rendimiento de las instancias oficiales del sistema y no las oscilaciones reales y movimientos efectivos de la delincuencia. Existe una delincuencia oculta que no detectan las estadísticas oficiales, existiendo un distanciamiento entre los valores nominales de la delincuencia oficial de los valores reales. La delincuencia se representaría como un iceberg, donde la mayor parte se encuentra oculta.

Hay delitos que nadie detecta, son delitos normalmente contra la colectividad, por ejemplo, tráfico de drogas, contra el medio ambiente, etc. Hay hechos que no son definidos ni reconocidos como delictivos ni por quien los realiza ni por quien los soporta, por ejemplo, pequeña estafa bancaria, malos tratos en el ámbito familiar, delitos contra los derechos de los trabajadores, violación en el matrimonio, etc. Hay hechos que la victima no denuncia a pesar que llegue a definirlo como delictivo, por angustia, desesperación, por pensar que no va a conseguir nada con la denuncia y que por tanto no vale la pena denunciar, por ejemplo, violaciones, pequeños hurtos, estafas, timos, etc.

Los avisos a la policía pueden ser o no delictivos. Es el primer escalón del control formal. Es un paso de selección. En muchas ocasiones se desechan muchos comportamientos como delictivos, bien por desconocimiento técnico, bien por falta de pruebas. En muchas ocasiones a la policía le es difícil prever si el aviso es o no delictivo.

La denuncia penal puede ser un buen indicador de la criminalidad. En este momento podríamos estar hablando ya de criminalidad conocida. La denuncia ante las autoridades competentes da lugar, normalmente, a un atestado policial que posteriormente será remitido al juzgado de instrucción. Si la denuncia ha sido presentada ante la Policía Nacional o Guardia Civil, estas instancias cumplimentarán unos cuestionarios estadísticos con datos sobre el suceso y sobre la víctima, pero las estadísticas resultantes no son publicadas, solo se utilizan internamente. Además, los delitos pueden ser denunciados ante otras instancias y no son incluidos en esas estadísticas, por ejemplo, las denuncias presentadas ante los cuerpos de policía dependientes de otras administraciones públicas, las presentadas directamente en los juzgados o las presentadas ante el ministerio fiscal. Los impresos pudiera ser que no se cumplimentaran en todos los casos.

Una vez recibida la denuncia en los juzgados, se abrirá sumario, diligencias previas o diligencias urgentes, en función del delito cometido. En principio el valor de estas diligencias judiciales como concepto definidor de la delincuencia oficial debería ser incontestable. En España existen dos tipos de estadísticas que recogen las diligencias previas: las estadísticas judiciales y las de la Fiscalía General de Estado. Ambas no son suficientemente fiables, las primeras reflejan el volumen de actividad de cada juzgado e incluyen diligencias sobre asuntos administrativos, civiles, etc. y las segundas solo recogen aquellas calificadas por el Fiscal. El problema básico es que las cifras no cuadran.

Finalmente contamos con los delitos esclarecidos, que son los casos que llegan a juicio y que son muchos menos que los recogidos en las estadísticas policiales. Las estadísticas penitenciarias aportan datos sobre los hechos que han sido castigados con pena de prisión.

Existe, por tanto un elevado número de hechos delictivos que no se conocen, dado que al no ser denunciados no llegan al control social. La cifra negra de la criminalidad, es decir, la criminalidad real se trata de averiguar mediante el recurso a otros procedimientos como son los informes de autodenuncia y las encuestas de victimización, que son encuestas y formularios dirigidos a la población en general. Pero estos procedimientos tampoco están exentos de inconvenientes: la falta de colaboración de la gente; han tenido resultados con jóvenes no con mayores; son costosos; requieren preparación del trabajo previo y son poco representativas en determinadas conductas, por ejemplo, en delitos sin víctima: ambientales, informáticos.


CONCEPTO PENAL Y CRIMINOLÓGICO DEL DELITO

Por exigencias de los principios de legalidad y seguridad jurídica, el Derecho Penal se sirve de un concepto de delito formal y normativo. Para la ciencia penal solo es delito aquella conducta que esté prevista y castigada por la ley penal. Así en la exposición de motivos del Código Penal se dice: “…..El Código Penal define los delitos y faltas que constituyen los presupuestos de la aplicación de la forma suprema que puede revestir el poder coactivo del Estado: la pena criminal …..”. Posteriormente en articulo 10 (Capitulo 1º-Titulo I), establece que son delitos y faltas las acciones y omisiones dolosas o imprudentes penadas por la ley. Desde una óptica jurídico-penal, evidentemente, el concepto de delito está perfectamente delimitado: acciones y omisiones penadas por la ley, siempre que dichas acciones y omisiones revistan una forma dolosa o imprudente. Al Estado se le asigna el poder coactivo para tutelar y defender los valores y principios básicos de la convivencia social.

Para la criminología el concepto jurídico-penal del delito sirve para delimitar y orientar el campo de la investigación criminológica, pero acomete su estudio desde una perspectiva distinta a como lo hace la ciencia penal. La criminología no tiene que ocuparse de la norma legal, pero no puede prescindir de las definiciones jurídico penales. Estas definiciones son el punto de partida para sus investigaciones. Teniendo como base el concepto de delito que establece la legislación positiva, a la criminología le interesa conocer las causas de los actos delictivos, las formas de manifestación del delito, su distribución entre las distintas capas sociales y los procesos de criminalización, entre otras cuestiones. Así, para la criminología el delito es un problema social y comunitario, que afecta a todos los integrantes de la sociedad, tanto al delincuente, a la víctima, a la sociedad en general y a las instituciones oficiales. El delito es un problema social que nace en la sociedad y que debe encontrar en la propia sociedad las vías y fórmulas de solución.

Un análisis científico del delito debe perseguir, por tanto, además del castigo del infractor, la búsqueda de la explicación del suceso delictivo, la reparación satisfactoria de la víctima y del daño causado y su eficaz prevención y control.

Por su parte la Política Criminal, como disciplina, incluye las intervenciones jurídicas y extrajurídicas públicas y privadas que tienen como fin prevenir o reducir la delincuencia o paliar los costes sociales derivados del delito. A la Política Criminal le corresponde establecer los programas y decidir cual es la mejor forma de intervenir respecto al fenómeno criminal. A la criminología le interesa la aplicación de la política criminal y los efectos de esa intervención. Hay que conocer los programas de intervención y sus efectos para comprobar si los resultados se ajustan a los objetivos que se plantearon cuando se decidió poner en marcha el plan de actuación. Hay que atender a los programas de intervención sobre el delito, sobre la víctima, sobre el delincuente y, también, sobre el control social.

La Política Criminal es como un puente de enlace entre la Criminología y el Derecho Penal, pues toma todos los conocimientos e informaciones aportados por aquélla y los elabora o transforma en propuestas políticas que ofrece al legislador en su tarea de elaborar las leyes.


CRIMINOLOGÍA Y POLÍTICA CRIMINAL

Por su parte la Política Criminal, como disciplina, incluye las intervenciones jurídicas y extrajurídicas públicas y privadas que tienen como fin prevenir o reducir la delincuencia o paliar los costes sociales derivados del delito. A la Política Criminal le corresponde establecer los programas y decidir cual es la mejor forma de intervenir respecto al fenómeno criminal. A la criminología le interesa la aplicación de la política criminal y los efectos de esa intervención. Hay que conocer los programas de intervención y sus efectos para comprobar si los resultados se ajustan a los objetivos que se plantearon cuando se decidió poner en marcha el plan de actuación. Además de esta información sobre los programas y los efectos positivos y negativos, debe estar atenta a la planificación de los programas de intervención en todos los ámbitos. Hay que atender a los programas de intervención sobre el delito, sobre la víctima, sobre el delincuente y, también, sobre el control social. Para la Política Criminal es importante tener presente que el fenómeno delictivo es muy complejo y es difícil construir una política criminal que de respuesta a todos los imperativos y a todas las necesidades sociales.

La Política Criminal es como un puente de enlace entre la Criminología y el Derecho Penal, pues toma todos los conocimientos e informaciones aportados por aquélla y los elabora o transforma en propuestas políticas que ofrece al legislador en su tarea de elaborar las leyes.

Los principios rectores están recogidos por el Comité de Prevención y Control Penal de 1984. La Política Criminal debe sustentarse en principios democráticos, a pesar de que pueda reorientarse en función de determinados fenómenos, como por ejemplo la guerra y los atentados (Nueva York). Estos principios trataban de buscar la JUSTICIA PENAL, además de la prevención y control del crimen. Son:

* Cambios de estructura económica y social

* Garantía del respeto de los derechos humanos

* Tener en cuenta las estructuras que dan lugar a las injusticias

* Criminalidad común y la que no es común

* Sanciones: evitar las desigualdades. Los delitos contra el patrimonio no deben ser castigados de forma desigual, de forma que aparejen mayores castigos hacia ciertos sujetos.

* Compensación a las víctimas

* El sistema penal orientado a un desarrollo mas equitativo

* Mayor participación de la comunidad

* Evaluación periódica de la política criminal

* Búsqueda de otros sistemas alternativos

* Contribución de los medios de comunicación social

* Evitar la desigualdad social dado que al tener reflejo en la política criminal puede llevar a una política represiva y discriminatoria.

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