Archivo mensual: agosto 2009

LA DECLARACIÓN DE DERECHOS DEL NIÑO

En fechas muy recientes los Estados comienzan a reconocer la existencia de necesidades específicas de la infancia, los derechos que posee cada niño, por el hecho de serlo, de recibir atención, primando sus derechos como personas.

Las medidas internacionales para la protección de la infancia fueron prácticamente inexistentes hasta el siglo XX. Es a partir de esta época cuando se inicia un desarrollo normativo internacional que será progresivamente ratificado e incorporado al marco legal de los diferentes Estados. Continuar leyendo


VOLVER A LA RUTINA

Mañana vuelvo al trabajo. Ya está decidido. En esto hay poco que discutir. Se te acaban las vacaciones y la rutina te espera con los brazos abiertos, como si no pudiera pasar sin ti.

Bueno, lo cierto es que solo se acaba un periodo de vacaciones, aún quedan más por disfrutar. Ya el año pasado Q y yo decidimos que, ya que teníamos esa opción, las vacaciones las cogeríamos en días sueltos. Haciendo cuentas ganábamos medio mes más de descanso, así que sería de tontos no aprovecharlo.

Volver no solo significa reencontrarte con tus compañeros, a los que en algunos casos puede que hayas echado de menos, sino volver a tomar el pulso a la realidad cotidiana: los accidentes de tráfico, los heridos, las declaraciones de unos y otros, los conductores borrachos, las nuevas instrucciones paridas apresuradamente durante el verano, las peleas y reyertas callejeras, los jefes, los que conducen sin el permiso de conducir, los mandos intermedios, los delincuentes habituales, los despistados que no saben qué tienen que hacer cuando adquieren el papel de implicados, las botellonas de los fines de semana, las mujeres maltratadas dispuestas a denunciar a sus parejas, los vendedores ambulantes no autorizados, los cabreados porque la grúa les ha retirado el vehículo, las parejas de las denunciantes, los niñatos, los políticos, los mercadillos del martes, los tocapelotas, aquellos que les gusta recordarte de qué y de quién depende tu sueldo, los mentirosos, los que solo buscan información, los que creen saber mucho más que tu de tu propio trabajo, los abogados…. en fin los ciudadanos.

Cuando llega este momento, según dicen numerosos estudios, a las consultas de los psicólogos y de los médicos en general suelen acudir un número creciente de personas presentando cuadros de nerviosismo, angustia, preocupación, transpiración excesiva, taquicardia, insomnio y, en algunos casos, incluso crisis de pánico. A mi siempre me ha parecido que los estudios que indican y ofrecen este tipo de resultados son un poco exagerados, aún cuando, si es cierto que volver siempre supone un aumento del nerviosismo y de la angustia, quizás no por lo que vas a tener que afrontar, sino por el tiempo perdido, por ese periodo que no has sabido aprovechar de la forma que, probablemente, habías proyectado.

Cuando el trabajo que realizas no está suficientemente valorado, ni por jefes ni por ciudadanos, esos efectos colaterales de la terminación de los días de descanso probablemente se incrementen y se agudicen.

En cualquier caso, a Q no lo volveré a ver hasta que finalice el verano.


RESPONSABILIDAD DE MENORES DE 14

En la Ley de Responsabilidad Penal del Menor se establecen los límites de intervención de la jurisdicción de menores. La ley sólo es aplicable a los menores cuya edad se encuentre comprendida entre los 14 y los 18 años de edad. El artículo 3 dispone que los menores de 14 años quedan exentos de responsabilidad con arreglo a dicha ley y remite a que les sean aplicadas las normas sobre protección de menores previstas en el Código Civil, en la L.O. de Protección Jurídica del Menor y en las demás disposiciones vigentes. La exposición de motivos argumenta esta decisión legislativa en la convicción de que las infracciones cometidas por los menores de esa edad son, en general, irrelevantes, aún cuando, la realidad nos muestra que la comisión de hechos delictivos por menores de esa edad no es tan irrelevante ni tan excepcional, como pretende la citada Exposición de Motivos, y que la procacidad de los infractores va en constante aumento.

Es evidente que debe existir una edad mínima por debajo de la cual se presuma que los menores de edad no pueden infringir la ley penal, pero ello no significa que las instituciones deban abstenerse de intervenir sobre un menor de 14 años que cometa un hecho que objetivamente pueda ser considerado como delito. La remisión al Código Civil y a las demás disposiciones vigentes en materia de protección de menores es totalmente inútil, ni en la L.O. 1/96 de Protección Jurídica del Menor, ni en el Código Civil, existe ni una sola referencia directa o indirecta sobre el modo en el que las Entidades con competencia en la materia deben actuar cuando tengan a su disposición un menor que haya cometido un hecho delictivo.

Que a estos menores no se le pueda exigir responsabilidad penal no significa que no sean merecedores de intervención. Así, la actuación policial, que normalmente será la primera a la que se verá sometido el menor, estará encaminada, prioritariamente, a prevenir la comisión de hechos delictivos y, en cualquier caso, a proteger de manera específica al menor, a quien se le aplicarán las normas de protección generales y las específicas de la Comunidad Autónoma (en nuestro caso la Ley Andaluza 1/98 de los derechos y la atención al menor).

Los hechos deberán ser comunicados al ministerio fiscal, a quien se le remitirá un informe con los hechos y circunstancias que se hayan concurrido y el menor deberá ser entregado a su representante legal (padres, tutores o guardadores, en ningún caso a otras terceras personas, ya sean familiares, amigos, vecinos o conocidos) o, en su defecto, a la Entidad Pública de protección de menores.

Al menor no se le podrá aplicar ninguna medida ni técnica policial, excepto aquellas encaminadas a determinar su identidad y a concretar su edad real. Estas medidas se realizarán de oficio y de propia autoridad.

La identidad y la edad real del menor se deberá acreditar con el máximo rigor posible haciendo uso de cualquiera de los medios que estén admitidos en derecho, tanto documentales a través del DNI, pasaporte, inscripción de nacimiento, partida de bautismo, etc., como periciales, mediante reconocimiento médico, pruebas oseométricas, huellas dactilares, etc. Si la edad no pudiera ser establecida con seguridad se deberá dar cuenta a los servicios de protección de menores para que le presten atención inmediata y se deberá comunicar al Ministerio Fiscal para que disponga lo necesario.

Si finalmente se acreditara que se trata de un menor de 14 años se archivarán las actuaciones, se hará entrega del menor a sus representantes legales o Entidad Pública competente y se remitirá todo lo actuado al Ministerio Fiscal.

El menor de 14 años no puede ser detenido por su participación en un hecho delictivo, pero, evidentemente, durante el tiempo en el que el menor permanezca bajo custodia policial deberá ser tratado con total corrección, evitando que pueda resultar de alguna forma perjudicado, evitando el empleo de lenguaje duro, evitando la violencia física o psíquica y evitando la exhibición de armas y siempre con respeto absoluto de sus derechos y de las normas relativas a su protección jurídica.

Si fuera necesario se procedería a su cacheo como medida de seguridad para el menor, pero con respeto absoluto a sus derechos fundamentales, y se le retiraran los objetos peligrosos de los que pueda estar en posesión.

En ningún caso se adoptaran medidas de aseguramiento, no se le oirá en declaración y no será sometido a ningún tipo de reconocimiento. Si tuviera que ser trasladado se realizaría, al igual que en los casos de menores mayores de 14 años, en vehículos sin distintivos y por policías no uniformados.

La custodia del menor, hasta ser entregado a sus representantes legales o a la Entidad Pública competente, se deberá realizar durante el menor tiempo posible, en dependencias adecuadas y durante ese tiempo se le deben proporcionar los cuidados, protección y asistencia social, psicológica, médica y física que requieran.


MI JEFE ES UN PSICÓPATA

Sin título 2Esta obra analiza la forma de pensar del moderno y actualísimo psicópata organizativo, quien se caracteriza por ser astuto, carismático y muy atractivo.

Un tipo generalmente encantador y seductor con una imagen inmejorable ante los demás, con una capacidad notable de llevar tanto a las personas como a las organizaciones al sufrimiento y al desastre.

Son astutos, carismáticos, atractivos y dotados de habilidades sociales. Suelen producir una inmejorable primera impresión cuando se les conoce. Sin embargo, poco a poco, su lado oscuro comienza a emerger. Se muestran como lo que son en realidad: egoístas, narcisistas, iracundos, manipuladores e implacables.

El autor de la obra, Iñaki Piñuel, nos da una serie de pistas para poder reconocer y localizar a los psicópatas organizativos. Éste tipo de personas suelen camuflarse bajo la apariencia de capacidades directivas positivas. Ello, junto a su insaciable ambición de poder, los convierte pronto en inmejorables candidatos a la promoción al mando y las posiciones directivas. Por ello, dentro de la organización hay que buscar al psicópata no tanto en la base de la pirámide, sino en posiciones de dirección alcanzadas gracias a sus patológicas características.

El sector público y las administraciones públicas son los lugares que ofrecen las características más idóneas para los psicópatas organizativos. El conocimiento de que el régimen sancionador lento, enrevesado y burocrático propio de la Administración les garantizará una impunidad y les atrae.

Por otra parte, tienden a ingresar en cuerpos y empresas muy jerarquizados donde la obediencia debida les permite desplegar y expansionar sus tendencias agresivas. Según el autor, la política es la profesión por excelencia del psicópata. Suelen ser profesionales muy mediocres que rápidamente se las arreglan para vivir del trabajo de otros a los que van a “parasitar” sin tener por ello ningún problema ético.

Además, suele tratarse de personas con una elevada capacidad para pasar los filtros y el test psicológico de los procesos de selección.

Debido al éxito empresarial que les han procurado estas conductas perversas, muchos psicópatas obtendrán las mejores ofertas externas por parte de otras organizaciones a las que van a migrar, exportando a ellas el estilo de comportamiento inmoral y tóxico que tan buenos resultados les ha dado en la organización anterior.

 

Título:  MI JEFE ES UN PSICÓPATA

Autor: Piñuel

Editorial: ALIENTA

ISBN: 9788493582739

Páginas: 220

Edición: 1ª

EAN: 9788493582739

Precio: 12,00 €


PASO DEL ESTRECHO

Sin título 1

He acabado de leer la novela “El Paso del Estrecho” de Fernando Lalana, editorial Bruño, se trata de una novela con trama policial que se desarrolla fundamentalmente en la zona del Campo de Gibraltar y que tiene su arranque cuando siete inmigrantes son arrojados al mar desde una lancha que los transportaba de forma ilegal hasta la península. Seis de los siete inmigrantes mueren ahogados al caer al mar, mientras el séptimo es rescatado por una embarcación tripulada por una chica que se dedica al contrabando de tabaco. La red mafiosa responsable de la muerte de los inmigrantes ilegales tratará por todos los medios a su alcance de eliminar todas las pruebas de su crimen, es decir, tratará de acabar con la vida de las dos personas testigos de los hechos, el inmigrante superviviente y su rescatadora. Aunque se trata de una novela que, para mi, no podría calificar como una obra cumbre de la literatura actual, si tiene como destacable que utilice como centro de atención el tráfico de personas a través de las aguas del Estrecho, una práctica que para nada es producto de la fantasía del autor.

Ayer mismo, los medios de comunicación se hacían eco de la detención por agentes del Servicio Marítimo de la Guardia Civil de dos personas como presuntos responsables de un delito de homicidio en grado de tentativa, al haber arrojado a un inmigrante por la borda cuando avistaron a la patrullera de la Guardia Civil. El inmigrante arrojado al mar fue afortunadamente rescatado a tiempo por los agentes.

Los detenidos habían tratado de acabar con la vida del inmigrante, quien se encontraba a la deriva y sin ningún tipo de protección ni sujeción. Los agentes consiguieron rescatarle del mar y le proporcionaron las primeras asistencia sanitarias. Pudieron comprobar que se trataba de un inmigrante irregular, quien pudo informar que cuando fue arrojado al mar viajaba en una lancha fueraborda con otras dos personas desde un punto de las costas marroquies hacía las costas españolas.

La detención de los modernos “negreros”, ambos residentes en el Campo de Gibraltar, se produjo aproximadamente a una milla al sur de Punta Carnero, después de que los agentes realizaran una ronda por la zona para localizarlos.

A veces la realidad supera en mucho a la ficción o, al menos, la ficción en muchas ocasiones tiene base en hechos reales que dejan en entre dicho el sentido de humanidad que puede llegar a tener algunos individuos, que no dudan en acabar con la vida o de poner en peligro  la vida de personas desesperadas que creen que en Europa encontrarán El Dorado y son muchos cada año los que pierden la vida en el intento.