Archivo

Archivo para la Categoría "HOY"

EL LÍMITE DE LA PACIENCIA

8-Septiembre-2008 pantharei 1 Comentario

-No se preocupe agente, no tengo prisa.- Fue la respuesta del amable conductor ante el requerimiento del agente para que continuara la marcha por la calle de la derecha ante la imposibilidad de hacerlo por la que en principio pretendía circular.

Unos minutos antes, un camión de grandes dimensiones se había introducido en las angostas calles del centro para llegar a un edificio en construcción, lugar donde tenía previsto descargar determinados materiales. El conductor del camión, que desconocía la zona y, según parece, también a su propio vehículo, entró por dichas calles siguiendo las indicaciones de algunos operarios de la obra, que poco sabían de las necesidades y formalidades de una circulación fluida. Pudo franquear las primeras calles, un poco más amplias, hasta llegar a una intersección, donde, finalmente, quedó atrapado. No podía seguir de frente dado que esa calle era peatonal y no podía girar por falta de espacio.

En pocos minutos del camión montó un atasco monumental. Una larga hilera de vehículos se fue apelotonando en la calle por la que había arribado y rápidamente se fue extendiendo a calles adyacentes. La impaciencia, como suele ser habitual ante semejantes incidentes sociales, hizo que a la mayoría de conductores se les enalteciera el ánimo y comenzaran a amenizar la espera haciendo uso simultaneo de las bocinas de sus vehículos.

Un patrullero de la policía local se vio también atrapado en la red, pero sus ocupantes en lugar de contribuir al concierto, se vieron en la obligación de hacer algo por solucionar la pelotera que se había montado, entre otros, ese también era su trabajo. La primera misión sería averiguar el lugar donde había arraigado el trombo que amenazaba la libre circulación, así que uno de los componentes se dirigió a pie hacia el origen del entuerto, mientras el otro trataba de sacar el vehículo del atolladero para encontrar la forma de ir desviando el tráfico.

Una vez analizado el problema y sentadas las bases para una mejor solución. El agente decidió que la única forma posible de sacar al camión de su encajonamiento sería por el mismo lugar por donde había entrado. Para ello, sería necesario despejar las calles del itinerario desviando los vehículos hacía una calle alternativa. Mientras, su compañero diligentemente impedía el acceso de otros vehículos hacía ese mismo lugar.

Le hizo indicaciones al conductor del primero de los vehículos detenidos para que girara a la derecha, en lugar de hacía la izquierda como, al parecer, era su intención. El conductor negó con la cabeza y respondió con gestos que él no quería ir a la derecha, sino a la izquierda. Se reiteraron las indicaciones, pero encontraron la misma respuesta, así que el agente tuvo que acercarse hasta la ventanilla del conductor para informarle de viva voz cuales eran las circunstancias y que soluciones cabía dar al problema:

-Caballero, por favor, debe usted seguir hacía la derecha, debemos tratar de dejar expedita esta vía para sacar el camión marcha atrás.
-No se preocupe agente, no tengo prisa, yo quiero ir a la izquierda.
-Por favor, señor, siga hacía la derecha.
-Agente, mi destino, mi familia, mi casa y mi garaje, están a la izquierda, ¿para qué voy a ir a la derecha?, ¿qué hay en ese lugar que a mí me pueda interesar?
-No lo sé señor, desconozco cuáles puedan ser sus intereses particulares, pero como puede observar este camión está obstaculizando gravemente el acceso a su destino. Para que pueda Vd. continuar con su vida, antes es necesario que nos deshagamos del camión. Vaya Vd. a la derecha trate de encontrar otro acceso o rodee la manzana. Si opta por esta solución, relájese, espere un tiempo prudencial y cuando vuelva a esta posición muy posiblemente hayamos descorchado el tapón.
-Bien, vale, haga Vd. su trabajo, pero yo me espero, quítelo cuando quiera. Ya le he dicho que no tengo prisa.
-Señor, le insisto, el camión está encajonado, solo hay una salida y casualmente la ocupa su vehículo y todos esos otros que están parados detrás. No podremos quitarlo sin su colaboración y la del resto de conductores.

El agente tuvo que emplear todas sus armas persuasoras y argumentos similares a los expresados durante casi diez minutos. Finalmente, el conductor aparentó convencimiento y, a regañadientes, se marchó. Todos los que le iban en pos le siguieron sin rechistar dando por acabado el concierto.

Hubo que cortar, no obstante, un par de calles que daban acceso al lugar, mientras el camión realizaba las maniobras pertinentes, necesariamente lentas, no en vano no es lo mismo ir de frente que reculando. En una de estas calles, apareció en primera posición nuestro conductor invitado, quien había optado por la segunda solución pero omitiendo las recomendaciones de relajación- Desde su vehículo nuevamente increpó a nuestro paciente agente:

-Oiga agente, ¿aún no puedo entrar hacía mi punto de destino?.
-Caballero, otra vez Vd., bien mire, va a ser solo un minuto, como ve el camión lo tiene usted saliendo, lentamente, eso sí, pero saliendo. Ya ha alcanzado el noventa y nueve por ciento de su recorrido.
-Bien, bien. Señor agente no puede detener Vd. mi vida de esta manera, así que permítame marcharme por aquella otra calle, que aún siendo dirección prohibida, su sola presencia invalida.
-No señor, lo siento no le puedo autorizar, por esa calle puede encontrar vehículos de frente. Por favor, solo va a tardar treinta segundos.
-Bien, agente, Vd. siga con sus líos, con sus historias y sus descorches, que yo me marcho.

El agente tuvo que apartar su uniformado cuerpo para evitar ser golpeado con el morro del vehículo, que puedo zafarse y dirigirse hacía el lugar no autorizado. Circuló toda la calle en dirección prohibida y el conductor, en lugar de a otro vehículo, se encontró la suerte de cara y no se vio en el aprieto de comprobar experimentalmente la dureza de los cuerpos duros y la teoría de la transmisión de la energía hacía el interior de su habitáculo. El agente se vio obligado a emplearse a fondo para lograr su detención, lo que consiguió cuando la acción había sido netamente consumada.

-Caballero, pare, pare, pare de una vez.
-Vale agente, ya paro. ¿Vaya día me está dando usted, cojones?
-Señor, por favor, permítame ver su documentación personal y la del vehículo.
-¿Mi documentación?, ¿por qué?, ha detenido usted momentáneamente mi vida y… ¿ahora se quiere apoderar de mi identidad?…. ¿acaso me va a denunciar?

- ¿Denunciarle?, no señor, ¡qué barbaridad!…….. No caballero, este documento que voy a tener el honor de extenderle es la propuesta de un premio por su paciencia, simpatía y, especialmente, por su colaboración. Será el instructor y la autoridad competente los que decidan si Vd. es digno de ese honor. No es necesario que firme esta propuesta, caballero, ya lo hago yo con mucho gusto, pero eso si, tenga usted una copia que, seguro, le permitirá rememorar este gran momento…… Buenos días, puede continuar con su vida, ……… señor.

Categorías:HOY Etiquetas:

LA LLAMADA DEL LEÓN

2-Septiembre-2008 pantharei Deja un comentario

- Policía Local, dígame.
- Hola, güenas noches ¿es la policía local?
- Si, Policía Local, dígame.
- Mire usté, estoy en la calle Patriarca, al ladito del INEM, ¿sabe usté dónde es?
- Si, dígame, ¿qué desea?
- Pues mire usté, no se lo va a creer, pero aquí junto a los contenedores hay un león.
- ¿Cómo dice?, repita, por favor.
- Que aquí, al lado de los contendores hay un león.
- ¿Un león?
- Si señor, un león.
- Oiga, ¿Está usted de guasa?
- No, mire usted, no estoy de guasa, ……… que aquí hay un león, ¡por la gloria de mi madre!, aquí hay un león.
- Pero, ¿qué me está usted contando?
- Oiga, lo que yo le diga, aquí hay un león. ¡Por la gloria de mi madre!. Seguramente se habrá escapado de algún circo o de un zoo. Esto es un león y se está moviendo.
- Vamos a ver, caballero, ¿está usted bebido o qué?
- No señor policía, que no estoy borracho. Yo he cogido muchas borracheras en mi vida, pero hoy estoy fresco, hoy no me he tomado ni una sola copa y esto que tengo delante es un león, ¡por la gloria de mi madre!. Dense prisa en venir a recogerlo o se escapará.
- Entonces, dice usted que está en la calle Secano….
- Si señor, junto al INEM, vengan rápido que éste es capaz de agredir a cualquiera y yo estoy acojonao.
- ¿Cómo se llama usted?.
- Fernando, me llamo Fernando
- Bien, Fernando, quédese tranquilo, no se mueva del sitio en el que se encuentra.
- No señor, no me muevo, ¿cómo me voy a mover?, ¿qué quiere usted que el león me ataque?
- Vale, caballero, enseguida va un patrullero para ese lugar. Indíquele a los policías el lugar exacto donde se encuentra el león.
- Bien, aquí les espero, pero dense prisa.
Recibir una llamada de este calibre a las dos de la madrugada de un día cualquiera puede provocar, de hecho provoca en el mejor de los casos, o un ataque generalizado de risa o de estupor, pero las llamadas y las demandas de servicio hay que atenderlas por muy inverosímiles que puedan parecer. Así que rápidamente se dirigen al lugar todas las patrullas disponibles. La primera patrulla en llegar al lugar se hace cargo de la situación, se entrevistan con el demandante, quien les indica el lugar exacto en el que se encontraba el león y, antes de que los restantes agentes hubieran tenido tiempo de llegar al lugar, atrapan al animal y, pese a la feroz resistencia que opuso a la detención, consiguieron introducirlo en la parte posterior del patrullero (a salvo los agentes gracias a la mampara) y retornan hacía jefatura.

Hay que decir que los agentes resultaron ilesos en su pugna con el león y, a pesar de la valentía que demostraron, no recibieron medallas o condecoraciones, ni tan siquiera una mínima mención.

Obviamente el demandante no solo estaba bebido, sino que cargaba un tremendo tablón y el león tan solo era un peluche.

Categorías:HOY Etiquetas:,

MOISÉS

13-Agosto-2008 pantharei Deja un comentario

Un ladrón entró en una vivienda con su linterna en la mano. Cuando estaba escudriñando en la cocina y en el comedor en busca de los objetos de plata que pudiera haber en la casa, escuchó una voz extraña, como de ultratumba, que le decía:

-”Dios y Jesús te están mirando”.

El ladrón sobresaltado apagó la linterna y en ese momento empezó a acordarse de todo, de toda su vida pasada, sin saber si eran los nervios que le traicionaban o qué…….

-”Dios y Jesús te están mirando” …… volvió a escuchar.

Encendió nuevamente la linterna y vio a un loro en una jaula que le repitió:

-”Dios y Jesús te están mirando”.

Al ladrón se le vino el alma al cuerpo.

-”Loro de mierda, me asustaste”…….”¿de dónde saliste?”.

-”Soy Moisés”, contestó el loro.

-”Hijo de puta……”, “¿Quién fue el que te puso Moisés?”.

-”Fue el mismo cabrón que le puso……… -Dios y Jesús-……….. a los dos rottwailler que están detrás tuyo…… y ya te avisé que te están mirando,……. ¡huevón!”.

Categorías:HOY Etiquetas:

TERAPIA ANTITRABAJO

12-Agosto-2008 pantharei Deja un comentario

Cuando tengas un día de esos en los que piensas: “¡Odio mi trabajo!”, haz lo siguiente:

En el camino de vuelta a casa para en una farmacia y ve hacía la estantería en la que se encuentran los termómetros. Tienes que comprar un termómetro rectal de Johnson&Johnson. Asegúrate de coger ese modelo y esa marca.

Cuando llegues a casa, echa el pestillo y descuelga el teléfono para que nadie te moleste.

Ponte ropa cómoda, como un camisón o un pijama.

Abre el paquete y pon el termómetro sobre tu mesilla de noche. Coge el prospecto y léelo. Encontrarás en letra pequeña la siguiente frase: “La calidad de cada termómetro rectal fabricado en Johnson&Jonhson ha sido verificada personalmente”.

Ahora, cierra los ojos y repite en voz alta al menos cinco veces: “¡Estoy muy contento de no trabajar en control de calidad de Johnson&Johnson!”.

Y recuerda: Siempre hay alguien que puede tener un trabajo peor que el tuyo.

Categorías:HOY Etiquetas:

La autopista

11-Agosto-2008 pantharei Deja un comentario

Manolo va conduciendo por la autopista, cuando suena su teléfono móvil . Al contestar, oye la voz de su esposa que le dice con alarma, “Manolo, acabo de oír en las noticias que hay un coche circulando en sentido contrario en la autopista que siempre tomas de regreso a casa. ¡Por favor ten cuidado!”

“¡Joder!,” responde Manolo, “No es sólo un coche. ¡Son cientos de coches!”

Categorías:HOY Etiquetas: