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Archivo para la Categoría "DESVIOS"

PSICÓPATAS

17-Agosto-2009 pantharei Deja un comentario

La doctrina ha venido entendiendo como enfermedad mental tanto la psicosis como la neurosis, la primera con una base orgánica  conocida y la segunda como reacción vivencial anómala. La diferencia básica entre ambas se establecía en función de si el individuo era consciente o no de que padecía una problema mental. El neurótico si comprende ese padecimiento, mientras el psicótico presenta un deterioro en su percepción de la realidad.

La mayoría de especialistas coinciden en que la psicopatía no es reconducible a ninguna de estas categorías y por tanto no es una enfermedad mental. El psicópata no presenta deterioro en su percepción de la realidad, pero tampoco sufre ansiedad o angustia por su condición de tal.

Existe la creencia popular errónea de que todos los psicópatas son criminales o asesinos en serie. Nada mas lejos de la realidad, existe un determinado tipo de psicópatas plenamente integrados que pasan por personas totalmente normales. Fuera de los hospitales y de las cárceles, los psicópatas son muy difíciles de identificar.

Vicente Garrido en su obra “El Psicópata. Un camaleón en la sociedad actual”, señala que el rol de líder y de ejecutivo es muy atractivo para un psicópata. Según este autor, además de un buen salario, estos puestos dan mucho poder y permiten un amplio margen de acción. Así es en las organizaciones, tanto públicas como privadas, donde el psicópata encuentra un campo abonado para conseguir sus propósitos.

Estos psicópatas “integrados” suelen presentar el siguiente perfil:

Tienen una gran locuacidad y encanto superficial. Son capaces de hablar de temas sobre los que no tienen ninguna formación. Fábulan e inventan historias falsas en las que siempre quedan bien.

Tienen una autoestima muy elevada, son egocéntricos y narcisistas. Se creen el centro del universo, son seres superiores. Son arrogantes, dominantes y están plenamente seguros de todo lo que dicen.

No muestran signos de remordimiento o sentimientos de culpa. No les preocupa en absoluto los efectos de sus actos en los demás. Tienen cierta incapacidad para ponerse en el lugar de los demás, excepto en un sentido meramente intelectual.

Mienten, engañan y manipulan y, si son descubiertos en alguna de sus maniobras, no sienten el menor apuro, simplemente cambian su historia.

Presentan una apariencia fría y distante. Procuran que los demás hagan el trabajo sucio eludiendo sus responsabilidades sin ningún atisbo de culpabilidad. Es lo que ellos llaman “delegación de responsabilidades”.

El era así, tal y como se ha descrito, un psicópata integrado, un auténtico camaleón. Puso todo su vital empeño en conseguir un puesto importante y finalmente lo consiguió. Hubiera vendido su alma al diablo si se le hubiera pedido para conseguirlo y puede que la vendiera. Le acompañaba un halo de profesional cualificado, capaz de afrontar los mayores retos que pudieran presentarse. Su historia, su procedencia profesional, su alcurnia, su saber estar, su capacidad para convencer, su predisposición, su locuacidad, debió coadyuvar a que fuera elegido de entre los tres pretendientes al puesto. Las alternativas, no obstante, le allanaron el terreno. A uno no hay quien lo recuerde, quedó perdido para siempre en las brumas de las justas. Al otro lo conocíamos como “El Loco” y ciertamente era un perturbado de atar, capaz de las mayores salvajadas.

El era la mejor opción, todos estuvimos de acuerdo. Era joven, elegante, bien plantado, se mostraba encantador y con un fino talante democrático. Sin duda la mejor opción en un momento en el que, muy posiblemente, cualquier cambio hubiera sido bien recibido.

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CAÍDA Y AUGE DE JENARO JIMÉNEZ.

16-Agosto-2009 pantharei 1 Comentario

Con esa idea demencial en la cabeza, Perrin decide un buen día dar el gran paso: Simplemente desaparecer sin dejar el menor rastro. En un gesto simbólico de una desnudez poética inesperada tratándose de un oscuro hombre de empresa, Perrin acude a una playa solitaria y, una vez allí, tras abandonar sus ropas junto a la orilla, emprende un viaje, que le llevará muy lejos, tanto geográfica como filosóficamente, de su vida anterior.

Caída y auge de Reginald Perrin”

Jenaro Jiménez decidió también un buen día dar el gran paso: Desaparecer sin dejar el menor rastro. Planificó meticulosamente su huida. Se hizo de documentación falsa, acumuló una cantidad suficiente de dinero, compró billetes de avión, adquirió una bicicleta, que ocultó en el maletero del coche, y se puso en marcha.

El domingo por la mañana salió de casa rumbo a la playas de Tarifa. Le había dicho a su mujer, Anabel, que daría a luz en un par de semanas, que ese día lo pasaría pescando y que no volvería para el almuerzo. Nada fuera de lo normal. Este tipo de incursiones las realizaba de forma habitual. Desde Cádiz condujo mas de cien kilómetros hasta llegar a su destino. Aparcó el vehículo en Atlanterra y se dispuso a poner en práctica el plan que tanto tiempo le había llevado urdir. Sacó la bicicleta y una bolsa que contenía 80.000 euros y algo de ropa. Dejó el coche abierto, subió en su bici y se alejó pedaleando. De esta manera y arrastrando sus buenos 90 kilos de peso llegó a Gibraltar, donde tomó un avión con destino a Londres. En el aeropuerto de Heathrow se embarcó en un nuevo avión rumbo a Sao Paulo y de allí nuevamente se dirigió hacia Asunción, la capital de Paraguay. Leer más…

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ACCIDENTE LABORAL

5-Septiembre-2008 pantharei Deja un comentario

TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA DE PONTEVEDRA

No todos los accidentes tienen una explicación sencilla aunque, como veremos a continuación, una vez conocida la totalidad de los hechos, la cosa cambia. Reproducimos la explicación de un albañil gallego a la compañía aseguradora que no comprendía, debido a la naturaleza de las lesiones, como podía haber ocurrido el accidente.  El caso fue juzgado en el Tribunal de Primera Instancia de Pontevedra.

Excelentísimos Señores:

En respuesta a su pedido de informaciones adicionales declaro:

En el ítem Nº. 1, sobre mi participación en los acontecimientos menciono: “Tratando de ejecutar la tarea y sin ayuda”, cómo fue la causa de mi accidente. Me piden en su carta que dé una declaración más detallada, por lo que espero que lo que sigue aclare de una vez por todas sus dudas.

Soy albañil desde hace 10 años. En el día del accidente estaba trabajando, sin ayuda, colocando ladrillos en una pared del sexto piso del edificio en construcción en esta ciudad. Finalizadas mis tareas verifiqué que habían sobrado aproximadamente 250 kilos de ladrillos. En vez de cargarlos hasta la planta baja a mano, decidí colocarlos en un barril, y bajarlos con ayuda de una roldana que felizmente se hallaba fijada a una viga en el techo del sexto piso.

Bajé hasta la planta baja y até el barril con una soga y con ayuda de la roldana lo icé hasta el sexto piso, luego de lo cual até la soga a una de las columnas del edificio. Subí luego hasta el sexto piso y cargué los ladrillos en el barril. Volví para la planta baja, desaté la soga y la agarré con fuerza, de modo que los 250 kilos de ladrillos bajasen suavemente (debo indicar que en el ítem 1 de mi declaración a la policía indiqué que mi peso corporal era de 80 kg.).  Sorpresivamente, mis pies se separaron del suelo, y comencé a ascender rápidamente arrastrado por la soga. Debido al susto que llevé, perdí mi presencia de espíritu e irreflexivamente me aferré más aún a la soga, mientras ascendía a gran velocidad.


En las proximidades del tercer piso me encontré con el barril que bajaba a una velocidad aproximadamente igual a la de mi subida, y me fue imposible evitar el choque. Creo que allí se produjo la fractura de cráneo. Continué subiendo hasta que mis dedos se engancharon dentro de la roldana, lo que provocó la detención de mi subida, y también las quebraduras múltiples de los dedos y de las muñecas. A esta altura (de los acontecimientos) ya había recuperado mi presencia de espíritu, y pese a los dolores continué aferrado a la cuerda. Fue en ese instante que el barril chocó contra el suelo, el fondo del mismo se partió y todos los ladrillos se desparramaron en los alrededores.

Sin los ladrillos el barril pesaba aproximadamente 25 kilos. Debido a un principio físico simplísimo, comencé a descender rápidamente hacia la planta baja. Aproximadamente al pasar por el tercer piso me encontré con el barril vacío que subía. En el choque que sobrevino, estoy casi seguro, se produjo la quebradura de tobillos y de la nariz. Este choque felizmente disminuyó la velocidad de mi caída de manera que cuando aterricé encima de la montaña de ladrillos sólo me quebré 3 vértebras.

Lamento sin embargo informar que cuando me encontraba caído encima de los ladrillos con dolores insoportables y sin poder moverme, y viendo encima de mi el barril, perdí nuevamente mi presencia de espíritu y solté la soga. Debido a que el barril pesaba más que la cuerda, descendió rápidamente y cayó encima de mis piernas quebrándome las 2 tibias.

Esperando haber aclarado definitivamente las causas y desarrollo de los acontecimientos me despido atentamente. Será de justicia.

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