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Archivo para 2-Septiembre-2008

TENIAS RAZÓN CAIMÁN

2-Septiembre-2008 pantharei Deja un comentario

Después de 12 años en la policía, llegas al final del turno y no tienes ganas ni de cambiarte, pasan los años, no has tenido ni una sola palabra de aliento, tan solo jefes con secuaces sonrientes colgados del cinturón, que se aprovechan de la ilusión de los nuevos flipados, jefes que se llevan medallas sin haberse subido a uno de los ridículos patrulleros, compañeros que con 3 o 4 años de servicio ya están “quemados” y “rajando” hartos de todo/s, (igual que tu y que yo). “Novatos” con los cinturones llenos de “piruletas” y “colgajos” como árboles de Navidad, sueldos míseros, polis mendigando dietas y “Naves”, inspectores o subinspectores de medio-pelo asustando a los alumnos, jefaturas apestosas que en nada se parecen a las de la tele…………….

Vas a coger la emisora portatil y pruebas hasta que hay una que parece va bien, pero te preguntan: “¿¿Dónde está la pinza??”, (te das cuenta de que la empresa es “cutre” pero sigues ilusionado), esperas al “brieffing”, llega el “jefe” acompañado de su “pelota” y te asignan un sector y varias “demandas concertadas” (dios mío, que operaciones) en las que notas como los ciudadanos ponen cara de “Pobres, se creen los hombres de Harrelson”.

Llegas a la llamada, los vecinos están que muerden “Hemos llamado hace casi una hora”, “Seguro que estaban en el bar”, “Son unos incompetentes”. Escuchas los comentarios y ya no replicas, no tienes ganas ni de discutir, solo tomar los datos e irte, el “nuevo” está convencido de que eres un “caimán”…, algún día lo entenderá.

Suena el móvil, tu pareja te pregunta si podréis ir con los amigos a pasar el domingo juntos, se te hace un nudo (joder, cualquier día se cansa), no puedes coger el día, hay pocos efectivos y los jefes necesitan patrullas en la calle haciendo números con los que rellenar estadísticas para sus carreras, tu conciencia te dice “ponte malo y a tomar por culo” pero el orgullo y la poca ilusión que aún te quedan te hace seguir adelante.

Tenemos que hablar con el abogado, nos han denunciado dos niñatos a los que detuvimos después de que nos lanzaran botellas en la zona de copas sobre el patrullero, hubo que correr y forcejear para reducirles. Hubo lesiones. Las tuyas están en la nomina, los niñatos “son unos buenos chicos que corrieron al ver a la policía que pegaba sin motivos”, sus padres les pagarán un buen abogado, nosotros llevaremos el de la asesoría jurídica porque no hay dinero para otra cosa. En la comparecencia aparecen “nuestros números” y NO el del jefe que tanto “exige” sintiéndose un dios con sus tristes 2000 euros. (Se siente bien con su nómina….. comparándola con la tuya).

Ves los pasillos de la jefatura llenos de gente sonriente… “bravos, víctores, cóndores, pumas y repeinados”, jefes, jefecillas, trepas y pelotas, pasillos llenos de culos “bonitos y sonrientes”, tú vas al juicio y no sabes como acabarás, a ellos no les pasa nada. Te sientes mal, piensas “bruto, tonto, caraja….”

Hace 7000 Kms que tenías que haber pasado la revisión a tu coche pero no tienes pasta, “el mes que viene, a ver si con la extra..”

Vuelvo a estar tumbado en la cama, es domingo, pienso en el juicio, en lo bien que viven algunos, en que estoy a tomar por culo de mi casa y se me acaba la ilusión cada anochecer, no me llega el sueldo, me aprieta y menosprecian (mi jefe le hace la pelota a su jefe, éste se la hace al suyo, el máximo jefe se la hace al delegado, y todos ellos a cualquier meapilas con dinero o con cargo público..). el viernes me ha negado los asuntos propios un jefecillo con una antigüedad de ¼ hora y que tiene la misma cara de niñato estúpido que los del juicio..(le nombrarán jefe de algún grupito superespecial ).

Si, claro, va en el suelo chaval, cuando entraste ya sabías donde te metías… ¡PUES NO¡, NO sabía que todo estaba en decadencia: dependencias, sueldos, material, métodos…, NO sabía que la policía vivía de la ilusión de los “nuevos” y de la calidad profesional y humana de los no tan nuevos…, No sabía que jefecillos y jefes y jefazos estaban enfrascados en sus carreras político-policiales, DÁNDOSE medallas a tutiplén a costa de los maniquíes .., ahora comprendo porque ya en la academia, criticaban a los “caimanes”.

Ardo .. y hoy… por primera vez, llamo a la Sala por teléfono y le digo “Estoy enfermo, tengo diarrea..” a la vez que pienso “si no me creen que vengan a verme el culo”, estaré con mi novia y mis amigos, y mañana iré a mi tierra. Empiezo a ser un “caimán” y lo que es mejor.. me siento bien y fuerte ante los mandos débiles ante los políticos temporales.

TENIAS RAZON “Caimán”, perdón por haberte subestimado en mis “flipados” comienzos, GRACIAS por “plantarte” a tu manera y no dejarte manipular en los “Cortijos” y aún así … saber seguir siendo POLICIA.

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LA LLAMADA DEL LEÓN

2-Septiembre-2008 pantharei Deja un comentario

- Policía Local, dígame.
- Hola, güenas noches ¿es la policía local?
- Si, Policía Local, dígame.
- Mire usté, estoy en la calle Patriarca, al ladito del INEM, ¿sabe usté dónde es?
- Si, dígame, ¿qué desea?
- Pues mire usté, no se lo va a creer, pero aquí junto a los contenedores hay un león.
- ¿Cómo dice?, repita, por favor.
- Que aquí, al lado de los contendores hay un león.
- ¿Un león?
- Si señor, un león.
- Oiga, ¿Está usted de guasa?
- No, mire usted, no estoy de guasa, ……… que aquí hay un león, ¡por la gloria de mi madre!, aquí hay un león.
- Pero, ¿qué me está usted contando?
- Oiga, lo que yo le diga, aquí hay un león. ¡Por la gloria de mi madre!. Seguramente se habrá escapado de algún circo o de un zoo. Esto es un león y se está moviendo.
- Vamos a ver, caballero, ¿está usted bebido o qué?
- No señor policía, que no estoy borracho. Yo he cogido muchas borracheras en mi vida, pero hoy estoy fresco, hoy no me he tomado ni una sola copa y esto que tengo delante es un león, ¡por la gloria de mi madre!. Dense prisa en venir a recogerlo o se escapará.
- Entonces, dice usted que está en la calle Secano….
- Si señor, junto al INEM, vengan rápido que éste es capaz de agredir a cualquiera y yo estoy acojonao.
- ¿Cómo se llama usted?.
- Fernando, me llamo Fernando
- Bien, Fernando, quédese tranquilo, no se mueva del sitio en el que se encuentra.
- No señor, no me muevo, ¿cómo me voy a mover?, ¿qué quiere usted que el león me ataque?
- Vale, caballero, enseguida va un patrullero para ese lugar. Indíquele a los policías el lugar exacto donde se encuentra el león.
- Bien, aquí les espero, pero dense prisa.
Recibir una llamada de este calibre a las dos de la madrugada de un día cualquiera puede provocar, de hecho provoca en el mejor de los casos, o un ataque generalizado de risa o de estupor, pero las llamadas y las demandas de servicio hay que atenderlas por muy inverosímiles que puedan parecer. Así que rápidamente se dirigen al lugar todas las patrullas disponibles. La primera patrulla en llegar al lugar se hace cargo de la situación, se entrevistan con el demandante, quien les indica el lugar exacto en el que se encontraba el león y, antes de que los restantes agentes hubieran tenido tiempo de llegar al lugar, atrapan al animal y, pese a la feroz resistencia que opuso a la detención, consiguieron introducirlo en la parte posterior del patrullero (a salvo los agentes gracias a la mampara) y retornan hacía jefatura.

Hay que decir que los agentes resultaron ilesos en su pugna con el león y, a pesar de la valentía que demostraron, no recibieron medallas o condecoraciones, ni tan siquiera una mínima mención.

Obviamente el demandante no solo estaba bebido, sino que cargaba un tremendo tablón y el león tan solo era un peluche.

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OLVIDOS

2-Septiembre-2008 pantharei Deja un comentario

Un señor, ya entrado en años, conducía de madrugada su vehículo por una céntrica glorieta y lo hacía en sentido contrario al establecido. Una patrulla de policía, que se encontraba por la zona, observó la peligrosa maniobra que estaba realizando el vehículo y consiguieron detenerlo. Después de observar su estado mediante la oportuna prueba de alcoholemia, pudieron comprobar que dicho señor no había ingerido ni una sola gota de alcohol y que no tenía síntomas que les hicieran sospechar que conducía bajo la influencia de algún otro tipo de tóxicos.

El hombre parecía desorientado. No sabía exactamente donde se encontraba y dijo que se llamaba tal y que vivía en tal sitio con su esposa y con su único hijo.

Los agentes trataron de contrastar los datos que el conductor les iba ofreciendo, pero parecía que nada de lo que el hombre decía coincidía con la realidad. A pesar de su insistencia, los agentes comprobaron que el único dato cierto era su nombre y apellidos, el resto de información carecía totalmente de sentido. Pudieron averiguar que el hombre no tenía mujer, ni tampoco hijos y, además, que desde hacía algún tiempo vivía con una sobrina.

Pudieron localizar a esta persona, quien, cuando compareció para hacerse cargo de su tio, quedó muy extrañada por las historias que les había contado. Efectivamente, el hombre no tenía familia, tan solo contaba con su sobrina, quien desde hacía algún tiempo lo había recibido en su casa, lo cuidaba y le ofrecía el calor de su familia y compañía. Su extrañeza se debía a que su tio jamas había mostrado ese tipo de comportamientos. Siempre había sido una persona educada, sosegada y sensata. Jamás le habían observado ese tipo de conductas.

El hombre al ver aparecer a su único familiar cayó en un total desconcierto. Él mismo había creído que lo que contaba era cierto y ahora al enfrentarse a la realidad no sabía que explicación dar a todo ello.

Aun cuando solo fue por unas pocas horas, ese hombre se había olvidado de la realidad y de si mismo.

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LA OPOSICIÓN

2-Septiembre-2008 pantharei Deja un comentario

Nunca estaré totalmente seguro de cual fue la razón que me impulsó a presentarse a las oposiciones. Lo mio no era, no podía ser, vocacional, eso era evidente. Debieron concurrir varios factores, por una parte la “juventud”, mi juventud. Con tan solo diecinueve años careces de criterios suficientes para saber que quieres ser y hacer en la vida, ves el mundo repleto de posibilidades, ves el futuro sin demasiada preocupación. Tu preocupación se centra en qué vas a hacer mañana y dónde pasarás el fin de semana. Dos semanas vista es una eternidad. Tal vez las presiones, fundamentalmente familiares: “Chiquillo, no seas tonto, preséntate, igual apruebas”…….., “No pierdas esta oportunidad, siempre tendrás ocasión de arrepentirte”. Puede, incluso, que me lo hubiera planteado como un reto, ¿por qué no?, vamos a probar a ver que pasa.

Lo cierto es que, sin convicción, compré uno de los pocos temarios que en aquel momento existía, (en ese momento la ilusión de ser policía aún no se había convertido en negocio), era un tocho fotocopiado, escrito a máquina y con cubiertas de cartulina de color azul. También asistí, más por curiosidad que por otra cosa, a un curso de preparación que se impartía para nuevos aspirantes. Sólo fui capaz de ir en dos o tres ocasiones, aquello me pareció una solemne pérdida de tiempo.

Conseguí memorizar el primero de los temas propuestos, “El Estado”, el resto los leí. Unos los dominaba en en cierta forma y otros solamente los entendí. Quería saber, al menos, qué era lo que preguntarían en los exámenes.

Superé sin apenas esfuerzo las pruebas físicas, en aquél momento eso no era ningún problema. Había conseguido superar el primer obstáculo del reto.

El examen oral era otra historia. En un salón lleno de observadores cada candidato tenía que salir frente al tribunal, tomar de una bolsa negra una ficha con un número (cada número se correspondía con un tema) y a continuación tenías que recitar durante, al menos, diez minutos el tema que te hubiera caído en suerte. Tuve la mala o la buena fortuna, según se mira, de atinar a coger uno de los temas que sólo había leído, así que improvisé. Decidí que la mejor opción sería declamar el tema que sí había sido capaz de aprender de memoria y olvidar completamente del que me había asignado la fortuna, total, a los miembros del tribunal posiblemente les daría igual. Así que me arrojé al vacío y les conté todo lo que sabía del Estado, de su forma de organización, de las competencias de los distintos órganos administrativos, lo de la división de poderes, Montesquieu, bla, bla, bla, ……

Bueno, los señores del tribunal debían estar pasando por un buen momento, me aprobaron sin rechistar. Cuando colgaron la lista de admitidos y no admitidos en el tablón de anuncios apenas pude dar crédito. No sólo había aprobado, sino que lo hice en buena posición, fui noveno de mi promoción.

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